3 de julio 2020 | 5:00 am

México se convirtió este miércoles en el sexto país con más muertes asociadas con el coronavirus a nivel mundial, superando a España y se espera que las condiciones sanitarias en el país empeoren en los próximos meses. De entrada, quizá este mismo viernes el país supere nuevamente a otra nación en términos de decesos, a Francia. 

El promedio de contagios diarios en los últimos 36 días alcanzó los 4,177 casos nacionales, cifra que avanzará con el desconfinamiento parcial contemplado por el gobierno federal.

En este periodo, la Secretaría de Salud (Ssa) reportó 65% de los contagios totales del virus COVID-19. Pese a ello, las autoridades establecieron un semáforo de reactivación económica que parece una bomba de tiempo a favor de la propagación de la pandemia.

“El panorama no es favorable, vamos en ascenso, va a haber más casos y más defunciones. Solo a través de acciones y medidas más estrictas se podría mitigar un poco el efecto negativo de la pandemia”, dice Marcia Leyva Gastélum, presidenta del Colegio de Salud Pública de Sonora.

César Arturo Méndez Lizárraga, especialista en Enfermedades Infecciosas del Instituto Nacional de Salud Pública resalta una proyección del Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud que apunta a las 88,000 muertes asociadas al coronavirus en México en los próximos tres meses.

El fin de la Jornada Nacional de Sana Distancia el 30 de mayo, cuando en muchos estados estaba aún por llegar la fase crítica de contagio es un mensaje confuso para la población expuesta a la enfermedad que favoreció la transmisión, explica el entrevistado.

A poco más de cuatro meses del primer contagio confirmado en México, 18 de las 32 entidades federativas están en el nivel naranja de riesgo, que implica la apertura de algunas industrias consideradas no esenciales.

Las entidades en nivel naranja de riesgo de contagio son Baja California Sur, Chihuahua, Coahuila, Durango, Zacatecas, Tamaulipas, San Luis Potosí, Aguascalientes, Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Querétaro, Veracruz, Chiapas, Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Ciudad de México.

Mientras que los 14 estados restantes: Baja California, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Colima, Nuevo León, Hidalgo, Estado de México, Tlaxcala, Morelos, Puebla, Guerrero, Oaxaca y Tabasco se mantienen en nivel rojo.

América, en máximo estado de alerta

Los datos de la Ssa indican que entre el 27 de febrero y 27 de marzo la tasa de contagios se mantuvo en 29 casos por día, mientras que hacia el 27 de abril dicha cifra creció a 497 confirmaciones diarias.

Entre el 28 de abril y 27 de mayo el promedio diario de contagios se cuadruplicó a 2085 casos al día. Del 28 de mayo al 1 de julio, por otra parte, se duplicó el promedio a 4176 confirmaciones diarias.

La evolución de la enfermedad en México coincide con la focalización de la pandemia en América. En especial en América Latina el número de contagios parece estar en pleno crecimiento, señala Leyva Gastélum.

De acuerdo con datos de la Universidad Johns Hopkins, ocho de los 25 países que aglomeran 85% de los casos mundiales de COVID-19 están en el continente americano, y seis pertenecen a la región de Latinoamérica.

Entre todas las naciones del continente están reportados 48.5% de los contagios de coronavirus, con Estados Unidos y Brasil a la cabeza de la lista mundial.

Para Leyva Gastélum, lo esperado es que la enfermedad avance en México como sucedió en Europa a partir de la declaración de pandemia en marzo. Sin duda es lo mismo que enfrentará el país con la reanudación de las actividades, advierte.

“Entre más grande sea el problema también deberíamos tener más conciencia y apoyo desde el nivel gubernamental, académico, científico y poblacional sobre los esfuerzos que se requieren para intentar controlar la enfermedad”, opina. 

Resulta necesario reforzar y amplificar el cumplimiento total de las medidas de salud pública para enfrentar la crisis sanitaria, coincide Méndez Lizárraga. Recomienda buscar la interrupción de las cadenas de transmisión, dar seguimiento a los casos confirmados y desarrollar una comunicación congruente para concientizar a la población.

“Es muy importante establecer un canal de comunicación y confianza con la sociedad, necesitamos mensajes claros”, concluye.