3 de enero 2019 | 5:00 am

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El domingo 11 de noviembre del 2018, Marko Cortés resultó electo como el nuevo dirigente nacional del Partido Acción Nacional, llamado a ser la oposición de la izquierda tras el descalabro priista y la irrupción de Morena.

Lo que se antojaba como un primer año tranquilo al frente del PAN, ahora se ha convertido en un reto para Cortés ante tres factores que exigirán mostrar su habilidad política en los próximos 12 meses para ser un contrapeso de Morena, el partido en el poder.

En su toma de posesión como dirigente nacional, Cortés advirtió que sin ser una obstrucción como oposición harán frente a lo que llamó “viejo régimen priista” y “caudillismo”.

Monterrey, ¿un caso perdido?

En entrevista con EL CEO, el dirigente panista dijo en noviembre que su primera acción una vez asumido el cargo era la de acompañar a Felipe de Jesús Cantú para pelear el proceso extraordinario en Monterrey, luego de que se cancelara la elección del 1 de julio por supuestas irregularidades.

Entre acusaciones y señalamientos, los comicios se repitieron el 23 de diciembre con un resultado que no fue favorable una vez más para el candidato panista. El triunfo fue otorgado al priista Adrián de la Garza.

Según la Comisión Estatal Electoral de Nuevo León, el político del PRI triunfó con el 41.22% de los votos superando al del PAN, que logró 39.3%. En la elección regia del 1 de julio, en un principio se había otorgado a Cantú, pero luego vino la anulación.

Ante el escenario de perder la capital de Nuevo León, Acción Nacional anunció que impugnará esta segunda elección por “irregularidades graves” en la cadena de custodia de los paquetes electorales, además de un presunto rebase en el tope de campaña.

El caso Monterrey podría convertirse en la primera prueba perdida para la dirigencia nacional encabezada por Marko Cortés, que se la trazó como su primer objetivo.

El futuro en Puebla

El 24 de diciembre, un helicóptero se desplomó en Puebla. A bordo iban cinco personas entre las que se encontraban la gobernadora del estado, Martha Érika Alonso y su esposo, el senador y coordinador de la bancada panista, Rafael Moreno Valle.

Alonso había asumido el cargo apenas días antes, luego de una peleada elección con el candidato de Morena, Miguel Ángel Barbosa. La decisión final llegó hasta el Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial, donde nuevamente se decidió el triunfo blanquiazul.

La muerte de la gobernadora orilla al PAN a hacer frente una vez más a Barbosa, quien según la dirigente de Morena, Yeidckol Polevnsky, competirá con la misma fórmula en la próxima elección, aún por definir.

Actualmente, el secretario de gobierno de Puebla ocupa el cargo de Alonso mientras el congreso local, dominado por Morena, nombra a un interino en un lapso de entre tres y cinco meses, en el que deberá organizar y convocar a nuevas elecciones populares.

El PAN logró hacer frente a Morena al quedarse con Guanajuato, Yucatán y Puebla, tres de las nueve entidades que tuvieron elecciones el 1 de julio.

El poder en Baja California

En 2019 el Instituto Nacional Electoral tiene calendarizadas cinco elecciones estatales, de las cuales solo Baja California -bastión histórico del PAN- renovará gubernatura.

El estado que gobierna Francisco ‘Kiko’ Vega acudirá a las urnas el 2 de junio, para renovar también al congreso local y cinco ayuntamientos.

Morena tiene en la mira a la entidad fronteriza por la importancia que representa para el PAN desde hace 30 años, por mantenerse en el poder desde que vio triunfar a Ernesto Rufo Appel, primer gobernador de oposición.

Baja California se convertirá en la tercera prueba en la que el panismo encabezado por Marko Cortés tratará de mantener su territorio ante el embate de Morena.

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