17 de junio 2020 | 1:22 pm

En febrero de 2019, apenas dos meses de haber asumido la presidencia, Andrés Manuel López Obrador arremetió contra los exfuncionarios públicos que se iban a trabajar a firmas privadas de energía beneficiadas durante las pasadas administraciones. A partir de ese momento, Iberdrola es tema frecuente de sus conferencias. 

Yo nada más les digo que yo voy a terminar y no voy a ser consejero de ninguna empresa extranjera. Pero es muy interesante el tema, mucho muy interesante, porque no solo fue este expresidente (Felipe Calderón), quienes estaban en la Secretaría de Energía terminaban y se iban a trabajar a las empresas que les habían entregado contratos o subsidio, contratos con subsidio. ¿Cómo se le llama a esto? Conflicto de intereses, coyotaje, corrupción,

dijo AMLO en su conferencia del 4 de febrero de 2019.

Sus declaraciones refieren a que la exsecretaria de Energía, Georgina Kessel, ocupó un puesto en Iberdrola, firma señalada de ser beneficiada en el sexenio de Felipe Calderón. 

Apenas el 15 de junio pasado, AMLO señaló a Iberdrola junto a otras privadas de “abusar y afectar” el interés nacional.

“Las empresas particulares (…) algunas, en especial las extranjeras, las españolas, abusaron y con influyentismo se convirtieron en monopolios que afectaron el interés nacional, la hacienda pública, tan es así que hay una empresa de estas (…) Iberdrola se llevó a la secretaria de Energía a trabajar y a un expresidente de consejero, a un expresidente de la República. Es una vergüenza. ¿Qué?, ¿en España pueden hacer eso?, dijo AMLO este lunes en Veracruz.

Un día después, nuevamente Iberdrola fue tema de conversación en la conferencia del presidente.

“Ahora con lo de la energía ¿saben cuántas empresas tiene Iberdrola, de España? ¿cuántas plantas de generación de energía eléctrica? Veinte, domina casi la mitad del mercado de la energía eléctrica particular en el país”, aseveró en su conferencia realizada en Tlaxcala.

Y este miércoles la española fue señalada por AMLO por supuestamente tener una campaña en su contra.

En el caso de Iberdrola ¿por qué hablo así, con transparencia? Porque tengo información que son ellos los que están promoviendo esta campaña, nada más que encubiertos,

subrayó el presidente, ahora, desde Puebla.

Además, el pleito con las firmas privadas se intensificó luego de la implementación del Cenace sobre ‘acuerdo de confiabilidad’, en el que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) dijo que no hay intención de eliminar a compañías privadas de energías limpias del mercado. 

Iberdrola en México

La compañía llegó a México en 1999 “con la misión de impactar en el negocio de la energía”, planteando un compromiso a largo plazo en el desarrollo energético y sostenible del país.

La inversión acumulada de la firma en México asciende a 137,000 millones de pesos, tiene presencia en más de 10 estados del país y emplea a 1,300 personas de manera directa.

Las entidades que albergan instalaciones de Iberdrola son: Baja California, Coahuila, Guanajuato, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y Veracruz.

Con la llegada de AMLO a la presidencia, la compañía afirmó que mantendría sus inversiones, pese a que el gobierno comenzó con la revisión de contratos a firmas privadas.

¿Monopolio?

La capacidad instalada es de 7.4 gigavatios (GW) y tiene en operación 13 centrales de ciclo combinado y cogeneración, cinco parques eólicos y dos parques fotovoltaicos, es decir, los 20 que asegura López Obrador la convierte en una firma monopolizadora.

Iberdrola prevé tener una capacidad instalada de hasta 10,000 megavatios (MW) -actualmente es de 8,543 MW- y con los cuales consolidará su posición como mayor productor privado de electricidad del país.

En 2017, la firma dijo que era la privada con mayor participación de mercado con una producción de más de 41,200 GWh, equivalente al 16% del total de la energía eléctrica que se consumió en el país.

Además, tienen cinco proyectos más en construcción: tres plantas de ciclos combinados y dos parques eólicos.

Según la Ley de Competencia Económica, la preponderancia en un mercado no significa necesariamente la existencia de un monopolio y la determinación se da después de una investigación de al menos 30 días y un juicio.

“(Las prácticas monopólicas relativas) ocurren cuando las empresas que dominan un mercado usan este poder para, indebidamente, impedir que otras entren o para sacar a las que le hacen competencia, y con ello generan un daño a los consumidores, como incremento en los precios o una reducción en la oferta de bienes o servicios”, según el sitio web de la Cofece.

El conflicto entre la CFE y las privadas puede dar como repercutir en el ámbito diplomático al interferir en los acuerdos en materia energética.