6 de junio 2022 | 5:00 am

Por Mario Gámez e Italia López

A casi cuatro años de que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tomó posesión como presidente de México, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) vive una salida y cambios de personal que han puesto trabas al organismo encargado de regular y supervisar el sistema financiero del país.

Los reacomodos al interior del regulador y el aumento de responsabilidades para implementar la Ley Fintech, aunado a los efectos de la pandemia de COVID-19, complican los trámites y labores del órgano para dar certeza tanto a empresas como a usuarios.

Desde la llegada al poder de la llamada 4T, tres hombres han tomado las riendas de la Comisión: Adalberto Palma Gómez, quien salió en marzo de 2020; Juan Pablo Graf Noriega, destituido en octubre del año pasado por la cercanía con funcionarios de administraciones anteriores, y el actual titular Jesús de la Fuente Rodríguez, criticado por su falta de experiencia en el sector público.

Junto con estas entradas y salidas también se dieron cambios en puestos directivos clave de diferentes niveles que demoraron procesos de por sí retrasados desde hace dos años por la crisis del COVID-19, coinciden especialistas consultados por EL CEO.

La pérdida de capital humano es una realidad. Hay un proceso de selección negativa en el sector público y más directamente en la propia CNBV. Es una pérdida de experiencias, de prácticas, hasta cierto punto reconocidas internacionalmente, y se ha optado por personas nuevas con muy poca experiencia que desde luego dejan muy vulnerable al sector

dijo en entrevista Mario Di Constanzo, asesor financiero.

En medio de la lentitud de reacomodos internos y el golpe que asestó la pandemia a la economía mexicana, la quiebra de algunas instituciones financieras ha puesto el foco en el desempeño de la CNBV. 

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Incrementa presupuesto para la CNBV, pero hay menos plazas

En lo que va del sexenio, el gasto programable asignado para el regulador creció en 14.8% a 1,529.3 millones de pesos en 2022, de acuerdo con datos del Presupuesto de Egresos de la Federación.

Pero en el mismo lapso, de 2019 a 2022, el número de plazas al interior del regulador se redujo en 104, para quedar en 1,658 plazas, de las cuales 223 (187 de confianza y 36 de base) se encontraban vacantes al cierre de marzo.

Imparables, las fugas en el regulador

En los últimos meses se dio a conocer la salida de personal de diversos cargos, como Itzel Moreno Macías, quien dejó la vicepresidencia de Supervisión Bursátil y Sandro García Rojas, quien dejó la vicepresidencia se Supervisión de Procesos Preventivos.

En abril, el ente regulador informó la llegada de Lucía Buenrostro como vicepresidenta de Política Regulatoria y hermana de la jefa del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Raquel Buenrostro. 

También se nombró a Aurora Cervantes como vicepresidenta de Normatividad; Víctor Manuel Carrillo en la vicepresidencia Jurídica; Jorge Pellicer Ugalde en la vicepresidencia de Supervisión de Banca de Desarrollo y Finanzas Populares, y Francisco Javier Vega Rodríguez, como titular de la vicepresidencia de Supervisión de Grupos e Intermediarios Financieros A.

Como es natural en el servicio público, hay por un lado, personas que deciden emprender nuevos proyectos laborales, y por el otro, hay colaboradores eficientes que con entusiasmo y ahínco se van incorporando a la Comisión

respondió la CNBV en una tarjeta informativa enviada a este medio.

Reguladores deben cuidar su personal

Jorge Sánchez Tello, director de investigación aplicada de la Fundación de Estudios Financieros (Fundef), comentó que uno de los retos para el regulador es atraer y retener al capital humano.

Algo que tiene que cuidar (la CNBV) es el personal que tiene y su calidad, se necesita gente muy preparada, no se debe debilitar una institución que es parte de los reguladores de un sector importante de la economía como es el financiero

expresó en entrevista.

El impulso a la digitalización por la pandemia también incrementó la competencia por personal técnico calificado y de programación. En consecuencia, hubo un aumento importante en los sueldos de este sector que pone en aprietos a la CNBV para contratar profesionales con esos conocimientos. 

Autorización de fintech sigue atorada… y vienen más retos

Mientras la CNBV batalla con la fuga de talentos, son varias las empresas de tecnología financiera (fintech) que aún esperan en la fila su autorización para operar al amparo de la Ley Fintech que entró en vigor en marzo de 2018.

Fue en el periodo de Adalberto Palma, a principios de 2020, cuando comenzaron las autorizaciones; sin embargo, la emergencia sanitaria retrasó los trámites y el regulador se vio forzado a emplear mecanismos alternativos para sacar adelante el trabajo acumulado.

La CNBV atiende a este sector, como a los demás en todos sus procesos, con las medidas sanitarias aplicadas por COVID-19. De hecho, en respuesta a la contingencia y a las restricciones en materia de sana distancia, la Comisión activó desde agosto de 2020 el primer proceso de solicitud de autorización de una entidad financiera, de manera totalmente digital

explicó la CNBV.

Hasta el momento, la CNBV ha dado autorización a 33 entidades para operar como Instituciones de Fondo de Pago Electrónico (IFPE) o Instituciones de Fondeo Colectivo (IFC). Además, 27 plataformas están sujetas a condición suspensiva, es decir que deben cumplir con ciertos requisitos para obtener el aval definitivo, según datos compartidos por la CNBV.

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Si bien en abril se retomaron las autorizaciones después de cinco meses en pausa, es poco probable que se aceleren durante el resto de este año, pues ahora la CNBV enfrenta otro reto: regular y supervisar a las entidades a las que ya dio luz verde.

Marcelo De Fuentes, CEO de Fundary —la primera IFC autorizada por la CNBV— reveló en entrevista que a pesar de que la fintech ya está sujeta a monitoreo, solo recibieron la primera auditoría de prevención de lavado de dinero, y están a la espera de auditorías en materia de ciberseguridad, estabilidad y funcionamiento de su plataforma.

Creo que la parte más complicada en este momento es la velocidad con la que la autoridad está dando seguimiento a los entes ya autorizados. Dejemos un poco atrás la autorización, que ya sucedió, el problema es que esto también les carga fuertemente de trabajo ahora en el proceso de supervisión

mencionó.

Sánchez Tello apuntó que avalar o rechazar las solicitudes en espera y culminar la implementación de la Ley Fintech es uno de los grandes pendientes del órgano para prevenir afectaciones a usuarios y a la confianza en el sistema financiero.

“En internet hay empresas que se anuncian como fintech, que no tienen regulación, están captando algunos clientes y pueden caer en fraudes o engaños a las personas”, expresó el especialista.

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El recuento: De Banco Famsa a Crédito Real

La crisis económica que trajo consigo la pandemia encendió las alarmas sobre el sector financiero, que junto a la CNBV puso en marcha mecanismos para mitigar los efectos adversos de la pandemia. 

Sin embargo, algunas instituciones que arrastraban problemas como malas prácticas financieras no resistieron el impacto y quebraron.

En junio de 2020,  en plena crisis por COVID-19, estalló la quiebra de Banco Famsa derivado de problemas de créditos otorgados a personas relacionadas del grupo y falseo de su índice de capitalización.

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Más de un año después, en octubre de 2021, las autoridades revocaron la licencia de Banco Accendo para operar como institución de banca múltiple por una caída acelerada de su índice de capital. 

En su momento, el subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, aseguró que la situación de Accendo fue resultado de un conjunto de prácticas que afectaron al banco pese a que, según la propia Comisión, “monitorea permanentemente la situación financiera de las entidades supervisadas, así como los indicadores de solvencia, liquidez y rentabilidad, a fin de identificar posibles riesgos que pudieran detonar los actos de autoridad conducentes”.

Para Di Constanzo estos y otros casos como el riesgo de revocación de Libertad Servicios Financieros, la sofipo más grande del país, son solo la punta del iceberg, ya que todavía no se ha observado un efecto más drástico por el relajamiento de algunos criterios para que las entidades pudieran seguir operando durante la pandemia.

Esto ha ayudado a que algunas cosas no se puedan ver en toda su magnitud, pero creo que este año se van a poner bajo la lupa las capacidades de los supervisores bancarios. Habrá que ver qué sucede en los próximos meses, pero no podemos decir que como un órgano de supervisión la CNBV está respondiendo a lo que está pasando en el contexto del país

mencionó el extitular de la Condusef.

Desde mediados de 2021 estalló un problema más con las sofomes, después de que AlphaCredit presentó inconsistencias en sus estados financieros de 2018 y 2019. Meses después, ya en 2022, Crédito Real incumplió con el pago de un bono internacional, lo que provocó la desconfianza de los inversionistas y limitó el acceso a fondeo de estas instituciones.

Sin embargo, en este sector la CNBV supervisa a las instituciones exclusivamente en materia de prevención de operaciones con recursos de procedencia Ilícita y financiamiento al terrorismo, salvo que operen bajo la denominación de “Entidades Reguladas”.

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