15 de septiembre 2020 | 5:00 am

Lotería Nacional realizará este martes el sorteo del avión presidencial que rendirá 100 premios de 20 millones de pesos (mdp), pese a que la aeronave adquirida por la administración de Felipe Calderón Hinojosa acumula 653 días en busca de comprador.

Ernesto Prieto Ortega, director del órgano descentralizado informó el lunes que hasta la fecha se recaudaron 2,089 millones de pesos de la venta de poco más de 4.1 millones de cachitos, equivalentes a 68% del total.

El sorteo simbólico del Boeing 787 por el que el gobierno de Calderón Hinojosa pagó 219 millones de dólares (mdd) es la respuesta del actual mandatario a la promesa que intenta cumplir desde el segundo día del sexenio.

De entonces a la fecha, López Obrador ha presumido varias ofertas de compra, pero ninguna ha tenido éxito. La última se dio a conocer en julio, por 120 mdd, aunque hasta ahora no fructificó.

El avión José María Morelos y Pavón tiene una longitud de 60 metros de longitud, y aunque fue adaptado para el uso de Calderón Hinojosa y el también expresidente, Enrique Peña Nieto, en el mercado tiene una capacidad para 300 pasajeros.

La cabina de pasajeros está dividida en tres áreas. La primera correspondía al personal de Presidencia y al equipo del Estado mayor presidencial, un grupo de élite de seguridad suprimido por López Obrador.

También tiene una zona VIP con seis mesas, 24 sillas negras de piel reclinables y varias pantallas, así como otros lujos reportados por medios que tuvieron acceso a un recorrido por la nave en julio.

Peña Nieto realizó 122 giras en territorio mexicano y 36 giras internacionales a países como Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, Indonesia o Australia, con un costo que ronda 18.1 mdd por año.

López Obrador se ha rehusado a utilizarlo y ante las dificultades para venderlo, planteó un sorteo público para deshacerse de la aeronave, pero acabó rectificando y convocó una rifa con un premio equivalente al valor del avión.

Empresarios involucrados

En el proceso de rifa se han involucrado diversos empresarios mexicanos, quienes adquirieron una cantidad significativa de boletos de lotería.

López Obrador sostuvo en febrero una cena con decenas de empresarios de diversos sectores en la que se acordó, a través de una carta compromiso, la compra de 4 millones de boletos con un valor global de 2,000 millones de pesos para la rifa del avión.

“Por medio de la presente manifiesto mi compromiso para participar de manera voluntaria en la compra de billetes de la Lotería Nacional, con motivo del sorteo conmemorativo que la misma llevará a cabo en relación con el avión presidencial, en beneficio de la asistencia pública, hospitales y adquisición de equipo médico”, decía la carta.

En el encuentro estuvieron Carlos Slim, dueño de Grupo Carso, Carlos Bremer, director de Grupo Financiero Value, María Asunción Aramburuzabala, heredera de Grupo Modelo, Bosco de la Vega, presidente del Consejo Nacional Agropecuario, entre otros.

“Los empresarios, todos expresaron su apoyo sin que tomaran la palabra, hubo una manifestación de respaldo de rifar el avión presidencial, les tengo que reconocer mucho a los empresarios”, dijo el mandatario al día siguiente de la cena.

A finales de abril, el gobierno federal reveló que dos empresarios de la minería compraron 500,000 cachitos que serían regalados en las escuelas más pobres del país y en pueblos mineros.

En total, la compra de cachitos por parte del sector empresarial tuvo un valor de más de 1,500 mdp, de acuerdo con reportes periodísticos.

Efecto legislativo

La rifa del avión propició la modificación jurídica de Pronósticos para la Asistencia Pública, que no podía entregar premios en especie.

La reforma a Lotería Nacional llegó tras varios años de profunda crisis financiera por la baja rentabilidad de sus operaciones, evidenciada por la Auditoría Superior de la Federación, en un reporte que detalló que desde el 2008 no realizó aportaciones para la asistencia pública.

El 14 de enero de este año se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la abrogación de la Ley orgánica de la Lotería Nacional para la Asistencia Pública, vigente desde 1985, por decreto del Congreso de la Unión.

El documento ordena la fusión de la Lotería Nacional con Pronósticos para la Asistencia Pública, organismo paraestatal que desde el 15 de enero está a cargo “de todos los sorteos, y concursos” que antes realizaba la Lotería Nacional.

La fusión de ambas entidades dio por resultado la creación del nuevo organismo descentralizado Pronósticos Deportivos para la Asistencia Pública, publicado en el DOF el 9 de marzo.

El nuevo organismo sí tiene posibilidad de entregar premios “en efectivo o en especie que obtiene el ganador de un juego con apuesta, pronóstico o sorteo”.

El objetivo y fin de la nueva entidad es apoyar económicamente las actividades a cargo del gobierno federal, en el campo de la asistencia pública y social, destinando a ese fin los recursos que obtenga mediante la organización de concursos y sorteos premiados.

Esta institución, sin embargo, tuvo que ser absorbida por Pronósticos para la Asistencia Pública para poder llevar a cabo la propuesta presidencial.