19 de agosto 2020 | 5:00 am

Por: Héctor Shibata Salazar

El COVID-19 es uno de los grandes desafíos que tiene el capital de riesgo (venture capital) en México. La pandemia ha impactado negativamente en muchos modelos de negocios y empresas de todos los tamaños, así como en el mundo del emprendimiento, incluyendo el financiamiento.

Este impacto se ve reflejado en el sector de capital de riesgo en el número de startups y de fondos de venture capital que tienen acceso a financiamiento. El número de transacciones de inversión en startups en América Latina cayó en 26%, de 325 en la primera mitad del 2019 a 240 en los primeros seis meses del 2020, mientras que el monto invertido se desplomó 54%, de 2.4 mil millones de dólares a 1.1 mil millones en el mismo periodo, de acuerdo con los datos de Crunchbase.

Sin embargo, recordemos el viejo adagio: toda adversidad trae oportunidades inimaginables.

Hoy en día las startups se enfrentan a algunos retos en cuanto al levantamiento de capital y el crecimiento de sus negocios. Por el lado del levantamiento de capital, los mercados se encuentran en un impasse, aunque cada día que pasa se vislumbra la potencial recuperación. Algunos de los factores que han influido son: 

Aversión al riesgo. Las crisis generalmente hacen que los inversionistas se cuestionen mucho más cada inversión. En la medida que tienen más claridad sobre el impacto de la pandemia y la recuperación económica, las inversiones tienden a normalizarse, aunque el espíritu conservador prevalecerá hasta que los mercados superen el miedo por completo. 

Levantamiento de capital prolongado. Las rondas de financiamiento toman más tiempo que antes. El hecho de no tener reuniones presenciales retrasa los procesos de inversión, ya que conocer a los emprendedores, a sus equipos y sus operaciones es fundamental. Por tal motivo, los inversionistas están adecuando sus procesos de inversión a la nueva situación. 

Valuaciones ajustadas. Antes de buscar financiamiento las startups determinan cuánto capital tienen para desarrollar su negocio por un tiempo determinado. De acuerdo con esto, toman la decisión de levantar capital.

De hacerlo, primero recurren a inversionistas existentes para no tener un impacto negativo en valuación. Si acuden a inversionistas nuevos, tratan de mantener la valuación de la ronda previa si sus métricas lo permiten, si no, pueden recurrir a una ronda con una valuación menor.

A pesar de estas dificultades, el mercado siempre estará receptivo a oportunidades que tengan tracción, con un crecimiento atractivo y un equipo sólido. Hay empresas que han tenido un viento de cola favorable en sus operaciones derivado de la pandemia de COVID-19.

Algunos sectores beneficiados han sido tecnología médica (ej. atención médica a distancia), cadena de suministro y entrega de mercado (ej. empresas que mueven paquetería, productos o bienes a domicilio), comercio a domicilio (ej. comercio electrónico), cocinas ocultas (dark-kitchens, kitchen as a service, etc.), trabajo remoto (ej. aplicaciones como Zoom), entre otros.

Durante este tiempo, los fondos de capital de riesgo han enfocado su energía en los siguientes elementos:

Administrar sus portafolios. Al tener ya inversiones en startups, las cuales se han visto impactadas positiva o negativamente, es responsabilidad de los equipos revisar el estatus de su portafolio y apoyar a sus inversiones, no solamente con capital, sino también con acceso comercial, asesoría en restructuración o fusiones y adquisiciones, entre otros aspectos.

Cerrar inversiones. Cada fondo se enfoca a seguir invirtiendo el capital disponible tomando ventaja de los mercados y ejecutando su tesis de inversión. Primero tratan de cerrar operaciones con startups que conocieron antes de la pandemia, con las cuales ya han desarrollado una relación, a quienes les han hecho la debida diligencia y con quienes se sientan a negociar una potencial inversión.

Reactivar o continuar con la generación de oportunidades de inversión (pipeline). Ésta es una labor continua de los fondos. Algunos la pausaron de forma total o parcial durante el pico de la pandemia y ahora la están reactivando con el fin de generar oportunidades de inversión para los próximos meses.

En suma, las startups deberán ser cautas con su liquidez, buscando extenderla lo más posible como medida de sobrevivencia y tomando en consideración el tiempo actual para levantar capital.

Además, deberán buscar rentabilidad en algún momento, ya que los inversionistas tenderán a fijarse más en este indicador en los siguientes años. Los fondos de capital de riesgo serán más cautos en sus inversiones y aquellos con capital considerarán tomar ventaja de las oportunidades del mercado actual.

Como diría el proverbio alemán: “no existe el mal tiempo, solo ropa inapropiada”.

*Héctor Shibata es director de Inversiones de AC Ventures, un fondo corporativo de venture capital donde es responsable de liderar los procesos de inversión en startups y fondos, y administrar el portafolio. También es profesor de la clase del MBA de Financiamiento para el Emprendimiento en el EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey. Participó en una startup fintech y ocupó cargos previos en private equity y en banca corporativa y de inversión en México y Nueva York. 

Este texto es una columna de opinión. Su contenido es responsabilidad del autor y no representa necesariamente la postura de EL CEO.