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14 de junio 2022 | 8:00 am

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Recientemente se publicó el “Diagnóstico de la incorporación de la perspectiva de género en el quehacer de las entidades financieras en México”, donde se expone que en las instituciones financieras (públicas y privadas) que operan en el país, las mujeres constituyen 51% del personal, sin embargo, solo 26% ocupan los puestos de alta dirección.

Esta baja participación no es exclusiva en México. A nivel global las mujeres tampoco superan el 30%. 

Sin entrar a detalle sobre cuál debería de ser la mejor distribución por género de los puestos directivos, sin duda existen ventajas sobre la toma de decisiones con una diversificación robusta. 

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Lo anterior puede tener implicaciones hasta en el tema de las crisis financieras, como la del 2008-2009, la cual inició por banqueros que se arriesgaron excesivamente con el mercado de las hipotecas suprime. 

La hipótesis central es que este incremento en la toma de riesgos se justifica porque consideran que el Estado terminaría por evitar que cayeran en quiebra (moral Hazard o too big to fail).

Pero qué tal si existiera otra explicación, que la causa del fondo es que el sector financiero está dominado por hombres y no por mujeres.

“Si hubiera sido Lehman Sisters en lugar de Lehman Brothers, el mundo podría verse muy diferente hoy”. Estas palabras las pronunció la actual presidenta del BCE, Christine Lagarde en 2008, cuando estalló la crisis financiera.

Hipermasculinidad de Wall Street

Unos investigadores de la Universidad de South Florida (Weaver, Vandallo y Bosson) intentaron probar que la cultura de la hipermasculinidad de Wall Street, que promueve la asunción de riesgos extremos, es una de las principales razones detrás de la crisis. 

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Realizaron dos experimentos con estudiantes hombres, donde descubrieron que las amenazas a la virilidad motivaban a los jóvenes a asumir mayores riesgos financieros. 

En el experimento uno, los hombres hicieron mayores apuestas durante un juego de azar después de una ‘amenaza’ de género (los rociaron con un perfume de mujer). 

Mientras en el experimento dos, en el que no pudieron enlistar 10 episodios heroicos que reflejara su masculinidad, los hombres buscaban una recompensa económica inmediata en lugar de esperar a que se acumularan los intereses, pero solo si creían que su decisión era pública. 

Estos resultados sugieren que las ‘amenazas’ de género pueden provocar las decisiones financieras de los hombres hacia elecciones públicas más arriesgadas y hasta cierto punto miopes.

Aunque es solo un estudio, la realidad es que, si estos resultados fueran ciertos y generalizados, para evitar nuevas crisis financieras tendría mejores resultados fomentar que más mujeres se dediquen a tomar decisiones en el sector financiero. 

Esto, sin dejar de lado, un adecuado andamiaje institucional que permita una regulación financiera eficiente. 

*James Salazar Salinas es subdirector de análisis económico de CI Banco. Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor.

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