29 de diciembre 2019 | 5:00 am

La entrada en vigor en 2014 de la reforma de Telecomunicaciones y Radiodifusión reconfiguró la composición de todos los segmentos que integran a estos sector.

Por ende, también cambió la oferta de los diferentes servicios que lo integran, entre ellos el internet fijo residencial y no residencial.

De acuerdo con datos del Banco de Información de Telecomunicaciones (BIT) del IFT a junio de 2014, la oferta de internet fijo al hogar estaba liderada por América Móvil a través de Telmex y Telnor, quien entonces ostentaba 67.4% del mercado.

Los datos del Instituto Federal de Telecomunicaciones revelaron que el segundo lugar lo ostentaba Grupo Televisa, con 14.7%, muy lejos de América Móvil, mientras que Megacable ocupaba el tercer escaño, con 8.5% del mercado.

Este escenario ha cambiado de manera significativa un lustro después y las subsidiarias de Televisa y Megacable son los dos jugadores que han ganado mayor participación de mercado en la oferta de servicio de internet al hogar.

Esto, naturalmente, ha reducido la participación de América Móvil en este mercado, aunque no ha dejado de ser el operador que tiene la mayor parte del mercado fijo residencial en México.

En cuanto a la oferta al segmento no residencial, es decir, el servicio ofrecido a negocios, el escenario es algo distinto, pues la empresa de telecomunicaciones controlada por Carlos Slim actualmente capta a 7 de cada 10 clientes.

No obstante, sí ha reducido su participación de clientes comparada con la que ostentaba a mediados de 2014, cuando tenía casi 85% de los clientes totales de ese segmento.

Cobertura, ¿suficiente?

Un análisis de The Competitive Intelligence Unit (CIU) revela que, en cuanto a cobertura, las redes de los operadores (tanto fijos como móviles y satelitales) cubren a 96% de la población, por lo que solo 4% no está conectado.

Por ello, The CIU considera que resulta ideal hacer un diagnóstico caso por caso a fin de conocer los factores que impiden que la infraestructura llegue a toda la población y establecer qué mecanismos y tecnología se requiere para lograrlo.

Las políticas públicas deben atender a las causas particulares de esta brecha: falta de habilidades o capacidades digitales, la imposibilidad de hacerse de un equipo para acceder a internet y la incapacidad de poder costear el servicio

señaló la consultora en un reporte de análisis. 

En ese sentido, The CIU precisó que ante estos datos, México dista de tener un escenario de escasa conectividad, aunque la prospectiva a mediano y largo plazo no deja de ser incierta pese al desarrollo de internet en los últimos cinco años.