Sears en EUSears Estados Unidos. (AFP)

15 de octubre 2018 | 1:47 pm

No hay plazo que no se cumpla ni deuda que aguante por siempre y la cadena estadounidense Sears, dirigida por Eddie Lampert, se declaró en bancarrota este lunes.

Esta es la última noticia de la apuesta de Lampert por Sears, tras una serie de éxitos como inversionista.

En 1988, cuando Lampert tenía 25 años, creó el fondo de cobertura ESL Investments, que logró retornos anuales de 29% invirtiendo en empresas subvaluadas y por que lo llegaron a nombrar el nuevo Warren Buffett.

En 2004 adquirió Sears y nueve años más tarde asumió el puesto de presidente y CEO de Sears Holdings, cargo que nunca había desempeñado.

La ola que no vio venir

Muchas empresas como Walmart avistaron el cambio en el comportamiento del consumidor y decidieron comenzar a invertir en el sector tecnológico. Lampert decidió ignorarlo y tomar el camino clásico de las minoristas a pesar de que las ventas iban cada vez más rápido en picada. Iniciando en 2007, Sears cerró más de la mitad de sus tiendas y despidió a más de 137,000 empleados.

Personal de Sears señaló que el inversionista, en su intento de reducir gastos, cortó personal vital para las tiendas, como cajeros, y limitó los gastos en mantenimiento, impactando negativamente en la experiencia de los compradores al acudir a las tiendas.

“Lampert ha tomado esta compañía y, con arrogancia, la ha destruido. La atención al cliente es vital para un negocio minorista”, reveló a Business Insider una exempleada de la firma.

“Una de sus acciones a la cabeza de la compañía fue poner a sus empleados a competir internamente contra sus propias divisiones”, señaló Fabio Savoldelli, profesor adjunto de Columbia Business School en entrevista para Bloomberg.

Las diferentes marcas de Sears, como los electrodomésticos Kenmore o las herramientas Craftsman, luchaban contra las otras por posicionamiento -y la misma superficie- dentro de las tiendas, detalló el académico, lo que afectó los márgenes.

¿Por qué duró tanto tiempo?

El capital de Lampert le permitió sostener a la empresa por casi 11 años antes de que una de las marcas más reconocidas en Estados Unidos fuera insostenible, haciendo frente a vencimientos de deuda que la empresa no podía cubrir.

Pero todo tiene un fin. Sears Holdings se amparó en el capítulo 11 de la ley estadounidense de quiebras, que permite a las empresas seguir operando y reorganizarse sin la presión de sus acreedores, indicó la empresa en un comunicado este lunes.

Savoldelli sostiene que esto pone a Lambert en una situación de conflicto de intereses, ante el monto de fondos propios que ha vertido en la empresa, que lo mantendrá atado a los tribunales durante casi una década.

Poco a poco fueron desapareciendo los comentarios de las personas que describían a Lampert como uno de los inversionistas más extraordinarios de esta era y lo comparaban con Buffett.

La diferencia, señalan los conocedores, es que Buffet no se pone a administrar las empresas en las que invierte.

A futuro

La compañía no pudo cubrir el pago de 134 millones de dólares que se vencía este lunes, explicó Sears en un comunicado.

Lampert indicó que la declaración de insolvencia permitiría a la compañía tener la “flexibilidad para fortalecer su balance” y acelerar una transformación estratégica.

La empresa intenta reorganizarse en torno a una menor plataforma de tiendas, algo que ayudará a salvar decenas de miles de puestos de trabajo.

La firma contaba con 89,000 empleados a febrero, según su declaración ante la Comisión de Valores y Bolsa (SEC, por sus siglas en inglés) -contaba con 350,000 hace una década- así como con 547 tiendas Sears y 432 Kmart.

Según el comunicado, Sears cerrará a fin de año 142 tiendas no rentables, además del cierre en noviembre de los 46 puntos de venta previamente anunciados.

Lampert seguirá presidiendo la firma, pero renunciará como director ejecutivo, cargo que asumirán otros altos ejecutivos como parte de una nueva “Oficina de la Dirección Ejecutiva”.

Sears dijo que había recibido el compromiso de financiamiento para 300 millones, pues la firma es deudora en posesión de activos, y estaba negociando otros 300 millones.

Una institución

Con una historia que se remonta a 1886, Sears fue pionera con grandes almacenes y construyó un gran imperio a través de toda Norteamérica.

El historiador Jerry Hancock dijo a la emisora NPR que Sears era “una institución” en Estados Unidos.

“Para la generación de los mayores, es el cambio de los tiempos. Sears fue parte integral de su niñez, construyó junto a la familia estadounidense. Creo que Sears fue la columna vertebral de eso. Y de hecho uno podía ordenar con un catálogo de Sears una casa completa”, afirmó.

Desde sus comienzos a fines del siglo XIX, los catálogos de Sears “cambiaron por completo la vida estadounidense”, pues ofrecían a los consumidores artículos exóticos que habían visto en la Feria Mundial o de los que había leído, como los separadores de crema o las máquinas de coser Singer, señaló Hancock.

Sears no es la única de las grandes cadenas que cae ante el avance del comercio online.

En marzo, la emblemática juguetería Toys “R” Us anunció el cierre de sus tiendas en Estados Unidos mientras que otras grandes firmas, como Macy’s y JC Penny, se han visto obligadas a cerrar muchos puntos de venta y despedir a funcionarios.

Sears en México, punto y aparte

Cuando se habla de Sears en el país es otro cuento. Su operación en México pertenece a Grupo Sanborn’s, que paga una licencia por el uso de la marca estadounidense desde hace ya 70 años.

“Sears México sigue en expansión, exitoso, con crecimientos de ventas y sucursales”, dijo a EL CEO, Edgar Smolensky, director comercial de Sears en México.

El acuerdo actual prevé el pago a Sears de Estados Unidos del 1% sobre los ingresos por venta de mercancía, a través del cual se le permite a Sears en México la utilización del nombre.