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6 de febrero 2019 | 5:00 am

Menos de 7% de los permisos vigentes para la importación de gasolina a México están en operación actualmente.

La semana pasada, la secretaria de Energía, Rocío Nahle, dijo durante una reunión de trabajo en el Congreso de la Unión que, de los 587 permisos vigentes para traer gasolina al país, solo 41 se utilizan.

“Algunas compañías que no están utilizando los permisos de importación son BP (British Petroleum), Chevron y Shell, entre otros”, dijo Nahle ante legisladores federales. La funcionaria también mencionó que entre las principales compañías que introdujeron combustible al país están Petróleos Mexicanos, ExxonMobil, Tesoro, Glencore, Total y Valero.

La titular de la Secretaría de Energía (Sener) indicó, además, que el volumen autorizado de estos permisos es superior a los 8,000 millones de barriles pero que solo se importaron 52,000 el año pasado. En tanto, el volumen importado por Pemex fue de 552,000 barriles diarios de gasolina.

No importar, igual a reducir costos

Hay dos razones principales por las que los permisos vigentes no se han utilizado, de acuerdo con expertos consultados por EL CEO. El primero es el modelo de negocios de las empresas que operan actualmente en el país, y el segundo que Pemex ofrece precios preferenciales para mantener el liderazgo de la distribución de combustible.

“Muchas empresas, por el robo de combustible, se asociaron con firmas mexicanas para diferentes segmentos de la importación”, detalla Gonzalo Monroy, director de la consultoría especializada GMEC en entrevista.

El consultor explica que el modelo de gran parte de las petroleras extranjeras es venderle gasolina base a Petróleos Mexicanos en Houston, Estados Unidos, y recomprarla cerca del punto de venta. De esta forma, la empresa productiva del Estado es la que transporta y absorbe las pérdidas por la ordeña de ductos.

Pemex también se beneficia de esta operación.

“Pemex siempre va a ofrecer mejores precios a los compradores si ellos importan, que si otras empresas importaran”, explica Luis Miguel Labardini, socio de la consultora Marcos y Asociados.

De acuerdo con el especialista, para la petrolera dirigida por Octavio Romero Oropeza es importante mantener su preeminencia en el mercado, por lo que intenta mantener su ventaja competitiva con precios bajos.

“¿Quién va a querer importar si sale más barato comprarle a Pemex que traerlo? Tiene más sentido económico hacerlo así”, dice en entrevista.

Las que sí traen su combustible

Entre las firmas que traen combustible a México se encuentran ExxonMobil, Tesoro, Glencore, Total y Valero. De ellas, ExxonMobil es la que más importa.

La firma trae su combustible desde Estados Unidos en tren, por medio de la transportista Kansas City Southern.

En su recorrido por nuestro país, atraviesa Nuevo León, San Luis Potosí y Querétaro. Su destino final es Puebla. A lo largo del camino, tiene terminales privadas con consorcios mexicanos.

Hasta ahora, la empresa no ha reportado pérdidas ni robos, de acuerdo con Monroy.

¿En camino a más importaciones?

Con la estrategia de combate al robo de ductos, también conocida como huachicoleo, que emprendió el gobierno federal el 27 de diciembre del año pasado, se generó desabasto de gasolina en al menos siete entidades del Bajío y centro del país.

En enero, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) estimó que los costos de desabasto por combustible podría ascender a 6,000 millones de pesos, equivalentes a 0.03% del Producto Interno Bruto.

“Algunas empresas van a repensar su modelo de negocios porque montarse en la infraestructura de Pemex resultó una mala decisión de negocios. No tenían combustible para vender, es un impacto monetario fuerte”, estima Monroy.

“Esperaría que revalúen sus contratos con Pemex para que, si pasa en el futuro (una afectación por el cierre de ductos), Pemex lo compense”, señaló.

Labardini se muestra menos optimista sobre un crecimiento en el mercado de gasolina de importación.

“Lo veo poco viable en la medida en que Pemex mantenga su precio”, explica. Sin embargo, en caso de que los costos del combate al huachicoleo y del uso de pipas se trasladen a los precios, sí podría generarse un cambio.

Ambos especialistas concuerdan en que, para un crecimiento de importación de combustible, se tienen que dar otros cambios, como el desarrollo de plantas de almacenamiento y de distribución.