5 de julio 2022 | 5:00 am

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La escasez de chips semiconductores y la crisis en la cadena de suministros además de complicar la producción de autos han motivado que los vehículos tengan una menor calidad inicial.

De acuerdo con el Estudio de calidad inicial de 2022 de JD Power, estas dificultades contribuyeron a que los problemas en vehículos nuevos alcanzaran su máximo en 36 años.

En comparación con el año previo, los problemas por cada 100 vehículos incrementaron 11% a 18.

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Para David Amodeo, director de Automóviles a nivel global para la consultora, el descenso en calidad es decepcionante, pero entendible, ya que ante la falta de chips, algunas empresas han optado por enviar autos sin todas sus funcionalidades.

 Dados los muchos desafíos que los fabricantes de automóviles y sus distribuidores tuvieron que enfrentar el año pasado, es un poco sorprendente que la calidad inicial no haya caído aún más dramáticamente

 apuntó el directivo en el informe.

El estudio realizado en Estados Unidos consultó a 84,165 compradores y arrendadores de autos modelos 2022 poco después de haberlos adquirido.

Autos premium, con más problemas

De acuerdo con el reporte, en los autos de producción masiva se reportaron menos problemas en la etapa inicial que en los de gama premium.

Esto se debe a que los autos de segmento premium suelen tener más tecnología incluida, por lo que la probabilidad de manifestar problemas incrementa.

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Sin embargo, las marcas Genesis, Lexus y Cadillac, lograron sortear este problema mejor que otros competidores.

De manera general, las marcas que salieron mejor libradas fueron Buick, Dodge y Chevrolet.

Escasez pega a nivel global

Después del golpe por la pandemia, la falta de chips se convirtió en uno de los mayores dolores de cabeza de los fabricantes de vehículos, al impactar tanto la producción como la venta de unidades.

En México, la comercialización de autos al primer semestre del año ascendió a 518,424 unidades, lo que representó un decremento de 1% respecto al mismo periodo el año pasado.

Ante el rezago que se ha visto agudizado por el encarecimiento y escasez de otros materiales empleados en la fabricación de vehículos, la industria ha recortado sus perspectivas de ventas para todo el año y actualmente se ubican en un millón 16,972 unidades.

Desde las matrices, las marcas de autos han tomado diversas medidas para afrontar estos problemas, como orientar los suministros disponibles a las unidades que les proporcionan mayor rentabilidad, aunque reconocen que el entorno no les favorece y se verá reflejado en sus resultados.

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