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27 de mayo 2019 | 12:19 pm

De las 10 empresas que más financiamiento recibieron en rondas de inversión privadas en los últimos cuatro años, seis cayeron al debutar en el mercado de valores, de acuerdo con un análisis de datos realizado por el Wall Street Journal.

Entre 2015 y 2018, Uber vendió acciones en el mercado privado en 48.77 dólares promedio, con lo que recaudó 8,600 millones de dólares, sin embargo, sus títulos no han superado los 45 dólares desde su debut.

Pero no es el único caso, Snapchat y Dropbox también han ido en picada desde su salida a bolsa.

Según el análisis del diario, los inversionistas privados que participaron en las últimas rondas de financiamiento de esas compañías hubieran tenido mejores resultados de haber invertido sus recursos en el mercado de valores más amplio.

Durante el último lustro, los inversionistas de riesgo han inyectado decenas de miles de millones de dólares en las startups más grandes, apostando a que los inversionistas en el mercado de valores verían más allá de las grandes pérdidas de las compañías, hecho que hasta ahora se sigue viendo lejano.

Con Uber, Snap y otros, los inversionistas estaban “apostando al mercado a creer la narrativa”, dijo Brent Goldfarb, profesor de administración de la Universidad de Maryland que ha investigado las burbujas del mercado.

Desde que recibieron sus rondas privadas, algunas de las visiones de la futura expansión de las compañías mejor financiadas se han atenuado. Cuando Snap recaudó dinero en 2015 y 2016, seguía agregando usuarios rápidamente, pero desde entonces, el crecimiento de usuarios se ha estancado.

Uber recaudó gran parte de su recorrido en la etapa final en 2015 y 2016, antes de retirarse de China, el sudeste asiático y Rusia, y antes de que su equipo ejecutivo fuera reemplazado. Sus ingresos se han aplanado recientemente después de años de rápido crecimiento en medio de una mayor competencia y en su primera década de historia acumula una pérdida de 3,700 millones de dólares.

“Con Uber y Lyft no hay ganancias ni viendo con binoculares y ese ha sido un trago amargo para sus inversionistas”, dijo el analista de Wedbush Securities, Dan Ives, al WSJ.

Pinterest ha aumentado su valor de mercado en comparación con su última inversión privada en 2015, aunque solo a la mitad de lo que ha aumentado el Nasdaq.

Lyft se encuentra en el mismo caso: si bien su valor de mercado es mayor que el de su última valoración privada, su debut fue una decepción para sus inversionistas cuando sus acciones perdieron cerca de 19% durante su OPI.

En general, las nuevas empresas que salieron a bolsa desde 2015 han tenido un buen desempeño, con valoraciones públicas en OPI un promedio de alrededor del 90% por encima de las últimas valoraciones del mercado privado, según PitchBook.

Las acciones en compañías de software como Twilio y Okta que atienden a empresas en lugar de consumidores menos predecibles, se han disparado desde su debut.

Zoom Video Communications, que valía solo 160 millones de capital de riesgo antes de su OPI, ahora tiene un valor de alrededor de 19,000 millones, o aproximadamente 19 veces su precio máximo de acciones privadas, pero a diferencia de Uber, Lyft, Snap y Pinterest, Zoom es rentable.

El dinero sigue

A pesar del escepticismo que esto podría causar, el flujo de efectivo continúa existiendo. Este jueves, la compañía de delivery DoorDash anunció una valoración de cerca de 12,600 millones de dólares, nueve veces más que la que tenía hace un año. La semana pasada, Deliveroo anunció también una inversión de 575 millones en Amazon.

Parece que cada pocos días Silicon Valley eleva a una nueva compañía a la categoría de unicornio, al darle una valuación de más de mil millones de dólares, a menudo con el objetivo de lograr una OPI multimillonaria en algunos años.

De acuerdo con el análisis del Wall Street Journal, mientras los capitalistas de riesgo le apuestan a los fundadores que creen que tienen visiones convincentes de la tecnología que podría impulsar el cambio de la industria mayorista, los inversionistas públicos tienden a mirar las proyecciones de efectivo y ganancias y están más inclinados a llenar su cartera con empresas financieramente sanas que tendrán un buen desempeño en el futuro previsible.

Parte de la explicación se debe a la burbuja de las puntocom, cuando inversionistas olvidaron sus reglas estrictas y virtieron dinero en acciones con poco o ningún retorno, con los resultados ya conocidos.

Actualmente, las compañías permanecen privadas por más tiempo, dejando que los inversionistas privados financien su crecimiento y realicen las apuestas iniciales de riesgo, aunque cuál será el retorno aún es un enigma.