4 de junio 2019 | 5:00 am

La amenaza de aranceles a las exportaciones mexicanas por parte del presidente estadounidense, Donald Trump, ha puesto el dedo en la llaga de la inflación; sin embargo, el escudo de Banco de México luce listo para el embate.

Banxico ha mantenido una dura postura monetaria ante las presiones inflacionarias y la tasa de interés referencial se ubica en 8.25%, un máximo desde 2009.

El amago de Trump ha golpeado la cotización del tipo de cambio, lo que en un momento serviría como ajuste para no impactar las exportaciones mexicanas ante la imposición de aranceles, pero también generaría más presiones inflacionarias, ante lo que Banxico no puede bajar la guardia.

El nivel fundamental del tipo de cambio en las condiciones actuales se sitúa en torno a los 17.50 pesos. Este debe ser el punto de partida cuando se considera cuánto tendría que ajustarse el tipo de cambio real, “es decir, si asumimos que el peso absorbe todo el efecto de los aranceles, un nivel de referencia podría situarse en torno a los 21.50”, dice en un estudio BBVA Corporate and Investment Banking.

Hay que olvidar un ciclo de flexibilización, es más probable que ocurra un alza (de la tasa referencial) que un recorte, este suceso (los aranceles) aumenta la posibilidad de un alza de Banxico si la situación escala y el peso comienza a depreciarse en mayor medida. Por lo tanto, en nuestra opinión, la probabilidad de un aumento ahora es en realidad mayor

escribieron economistas de Barclays.

Con esto, la corriente hawkish o de política monetaria más dura dentro de Banco de México –con la que se identifica al gobernador Alejandro Díaz de León y los subgobernadores Irene Espinosa y Eduardo Guzmán–, tomaría más fuerza, en detrimento de las palomas del banco central: Gerardo Esquivel y Jonathan Heath.

En las dos últimas reunión de política monetaria el subgobernador Esquivel difirió del tono restrictivo del comunicado de política monetaria de Banco de México.

Por lo pronto, el peso ya perdió las ganancias que hasta el jueves por la tarde acumulaba frente al dólar y ahora presenta una pérdida de 0.78% en lo que va del año.

A pesar de que el peso está actualmente subvaluado, no debemos descartar una presión adicional si comienza la guerra comercial. Esta sobrerreacción también daría lugar a tasas nominales temporalmente más altas, mientras que un recorte de Banxico ciertamente estaría fuera de discusión en el corto plazo

dice BBVA Corporate and Investment Banking.

Las altas tasas de interés de Banxico han hecho que los bonos de México ofrezcan altos rendimientos a los inversionistas. El Bono de México a 10 años pagaba un rendimiento de 7.99% al cierre del lunes, por arriba de países como Colombia y Perú con 6.63 y 5.04%.

El rendimiento es superado por países como Turquía y Argentina con 17.99 y 18.29%, respectivamente, países que enfrentan serias crisis derivadas de políticas internas.

En su última decisión de política monetaria, Banxico dejó claro que su meta es que la inflación general no aumente más de 3%. El objetivo de inflación de Banxico es de 3% (+/- 1%), esto es, de 2 hasta 4%.

Desde el jueves pasado, Trump, el también llamado ‘tuitero en jefe’, no ha parado con sus amenazas hacia México por redes sociales. Luego de amenazar con aranceles de hasta 25%, este lunes y previo a una reunión con la monarca británica Isabel II, dijo que México podría detener la migración de Centroamérica si quisiera.

Si bien la depreciación de la moneda suele ser una mala noticia para los tenedores de bonos, este efecto puede ser compensado con una política más dura del banco central.

Adicionalmente, Banxico tendrá que considerar el efecto de la Reserva Federal (Fed), dado que la imposición de más aranceles terminarán por afectar la economía de Estados Unidos. Los actuales niveles de inflación podrían darle espacio a la Fed para ser más dovish y esto ayudaría a Banxico a mantener la tasa de interés.

Mientras tanto, los especialistas señalan que el nuevo embate de Trump indica que los aranceles serán la vía para resolver las diferencias políticas.

“El anuncio del presidente Trump sugiere que los aranceles podrían convertirse en una herramienta de política estadounidense más frecuente durante las disputas diplomáticas”, dijo William Jackson, economista en jefe para mercados emergentes de Capital Economics.