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4 de junio 2019 | 5:00 am

Negociar con Donald Trump no es tarea fácil. Pero siempre es posible encontrar a personas dentro y fuera de su gabinete que no concuerden con sus ideologías y decisiones precipitadas.

El turno ahora es del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y su comitiva, la cual llegó a Washington el 1 de junio con el propósito de dialogar con funcionarios de Estados Unidos para discutir la amenaza del mandatario de imponer aranceles del 5% a los productos mexicanos.

Para lograrlo, el canciller y su equipo, conformado por la secretaria de Economía, Graciela Márquez; el subsecretario para América del Norte, Jesús Seade, y el coordinador de asesores de la Presidencia de la República, Lázaro Cárdenas, deberán buscarán el apoyo de altos funcionarios estadounidenses y representantes de las principales industrias afectadas.

Estas son algunas opciones en la baraja.

Industrias afectadas

Las estimaciones sobre los impactos que la potencial medida tendría sobre ambas economías, empresas y consumidores ya comenzaron.

Grupos de la iniciativa privada han criticado el plan de barreras arancelarias de Trump, como la Asociación Nacional de Fabricantes y el Consejo Nacional de Productores de Cerdo.

El director general de la Asociación Nacional de la Industria Manufacturera, Jay Timmons, afirmó que los aranceles propuestos “tendrían consecuencias devastadoras sobre las fábricas de Estados Unidos y sobre los consumidores estadounidenses”.

Su declaración, nada moderada, hizo eco en la Oficina de Representantes de Comercio de Estados Unidos. Con datos contundentes, este organismo pronosticó que si Trump cumple con la amenaza los efectos de la medida se extenderán en todo el país.

La oficina expuso que Estados Unidos importó 346,500 millones de dólares en productos de México en 2018, 10% más que el año previo.

Los que dieron la sorpresa

Los cercanos a Trump también difieren. El secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, y el principal asesor comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, se opusieron al plan del presidente, según CNBC.

Ebrard puede aprovechar y acercarse a estos dos altos funcionarios que, de acuerdo con el medio especializado, al oponerse “marcaron un momento raro de unidad” debido a sus “ideologías económicas totalmente diferentes”.

Los estados fronterizos

Otra carta a favor de la delegación mexicana en Washington son los estados del país vecino, incluidos algunos que desempeñarán un papel importante en las elecciones de 2020 y que se verían muy afectados por los nuevos aranceles.

De acuerdo con datos de CNBC, Arizona obtiene alrededor del 40% de sus importaciones de México, la proporción más alta para cualquier estado, le sigue Michigan con el 38% y Texas con el 35%.

Los aranceles a los productos mexicanos podrían elevar los costos para las compañías y los consumidores en esos tres estados, agregó el medio.

Una mano de los legisladores

En el Congreso de Estado Unidos también hay personajes que se han pronunciado en contra de la decisión de Trump. Algunos de los primeros en levantar la voz fueron los senadores republicanos de Iowa, un estado que depende de las exportaciones agrícolas a México y Canadá, quienes advirtieron sobre las consecuencias de los aranceles.

El presidente del Comité de Finanzas del Senado, Chuck Grassley, dijo que el plan del mandatario era “un mal uso de la autoridad arancelaria presidencial” que pondría en grave peligro la ratificación legislativa del renovado acuerdo comercial entre Canadá, Estados Unidos y México.

La senadora republicana Joni Ernst, quien está lista para la reelección el próximo año, también advirtió los riesgos que implicarían los aranceles para la ratificación del acuerdo comercial.

La senadora Martha McSally, una republicana de Arizona que se postulará para mantener su escaño el año próximo, dijo en una declaración a CNBC que no apoya estos tipos de aranceles porque perjudicarán a la economía.

Un asesor de John Cornyn, senador republicano de Texas que espera mantener su asiento en 2020, dijo que el legislador se opone a los aranceles porque perjudicarían a Texas de manera desproporcionada. 

El senador Gary Peters, un demócrata de Michigan que busca la reelección el próximo año, dijo que está preocupado por el impacto de la propuesta del presidente en los trabajadores de Michigan y en la industria automotriz local. 

El republicano más poderoso en el Congreso, el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, dio una respuesta más tibia. En una declaración, el legislador de Kentucky dijo que “una relación económica sana y vibrante con México es una fuente vital de nuestra prosperidad conjunta”.

“Cualquier propuesta que afecte esta relación merece un examen serio y espero con interés discutir este plan con mayor detalle con mis colegas y la administración”, agregó.