Alibaba vio sus acciones hundirse el viernes después de su promesa de invertir 100,000 millones de yuanes (15,400 millones de dólares) en causas caritativas en respuesta al llamamiento del presidente Xi Jinping.

En agosto, mandatario pidió a los habitantes más ricos de China trabajar más en pro de la “prosperidad común”, en un país donde el fulgurante auge económico de los últimos decenios aumentó las desigualdades.

En el punto de mira de las autoridades en los últimos meses por diversas razones —desde la recogida abusiva de datos personales a las acusaciones de prácticas monopolísticas—, el gigante del e-commerce decidió responder a la llamada. 

El grupo “está deseoso de contribuir a la consecución de la prosperidad común”, indicó en un comunicado Daniel Zhang, ejecutivo de Alibaba. 

La empresa anunció que desea invertir en los ámbitos de la innovación tecnológica, las pequeñas y medianas empresas e incluso el bienestar de los trabajadores precarios. 

La preocupación de los inversores por las consecuencias de esta iniciativa para la empresa provocó una caída de 3.57% en las acciones del grupo este viernes en la Bolsa de Hong Kong, de acuerdo con datos de Investing.com.

“Esta donación no garantiza a Alibaba que no se verá afectada por otras medidas reguladoras”, señaló a Bloomberg News el analista Castor Pang, de la firma Core Pacific Yamaichi. 

Los reguladores chinos están recuperando el control de las empresas tecnológicas tras años de legislación relativamente laxa.

En la primavera, Alibaba fue multada con 2,300 millones de euros por obstaculizar la competencia.