Putin Medvedev

16 de enero 2020 | 5:00 am

El más reciente informe de Vladimir Putin sobre el estado de Rusia culminó con la renuncia de todos los ministros de gobierno, incluyendo al Primer Ministro, Dimitri Medvedev lo que se traducirá en una serie de reformas constitucionales que corregirán lo que hasta ahora “no ha ido bien”, según palabras del líder ruso.

Expertos y analistas concuerdan en que las reformas apuntan a más vías para que Putin acceda al poder, sin embargo, el pueblo ruso se muestra optimista ante un eventual traspaso de poder.

La constitución limita al presidente a un máximo de dos períodos consecutivos, algo que Putin ya esquivó una vez, entre 2008 y 2012, cuando Medvedev fue elegido presidente y Putin nombrado Primer Ministro. Una maniobra que los rusos conocen como “Rokirovka” (enroque).

Ahora, a cuatro años del final de su sexenio, Putin propone la concentración de un mayor poder en la figura del Primer Ministro, además de la creación de un Consejo de Estado, un órgano consultivo para el Presidente, con la habilidad de resolver disputas entre dependencias.

Con estos cambios, tanto el puesto de Primer Ministro como el de líder del consejo podrían ser trincheras desde las cuales el actual presidente decida el futuro de Rusia.

Sin embargo, los analistas rusos y el público en general han acogido el anuncio de forma positiva, explica Vera Konistratenko, periodista rusa.

“Hay que tener en cuenta que para el pueblo todo el gabinete [que renunció] representa a la gente corrupta que se apoderó de los recursos del país de manera ilícita(…) se entiende que con estas medidas Putin está preparándose para el traspaso del poder y todos están esperando que pronto salga a la luz un nuevo candidato”.

¿Por qué Putin limitó sus propios poderes presidenciales? Los analistas parecen creer que se trata de diversificación. Es como la bolsa cuando hay incertidumbre, expandes tus inversiones. No significa que dejes tu portafolio.

Esta maniobra ya era esperada por algunos expertos, explica Roberto Hernández, internacionalista de la UNAM, sobre todo debido a la reciente falta de dinamismo económico en Rusia y el mencionado rechazo público hacia el Primer Ministro.

“Creo que con esta decisión Putin se hace cargo del descrédito y la pérdida de popularidad de Medvedev. Se están resolviendo problemas reales, pero Putin también se está fugando hacia adelante”.

El paquete también incluye algunas medidas para combatir el estancamiento económico en Rusia, pero Konistratenko apunta que éstas no han tenido un recibimiento tan positivo, pues se antojan insuficientes.

“Se estima que unos 10 millones de habitantes viven en pobreza extrema, pero cuántos viven en pobreza es una cuestión abierta”. La periodista señaló también que la introducción de un bono materno podría crear caos en una sociedad que está luchando porque se apruebe una ley de prevención de violaciones domésticas.

Entre los cambios constitucionales propuestos está también el concepto de que ninguna norma de derecho internacional esté por encima de la constitución rusa.

Este cambio podría cimbrar la forma en la que se lleva a cabo la política exterior rusa, resalta Hernández, además de que impediría que en un futuro se firmaran acuerdos como el que efectivamente terminó la guerra fría, pues no habría certidumbre del cumplimiento de los compromisos.

A pesar de todos sus defectos, el anuncio de hoy sigue siendo motivo de un cauteloso optimismo en Rusia. “Ahora es diferente porque realmente ya llegó la hora de traspasar el poder a una persona más joven, más progresista y más liberal.

Sin embargo, esto no quiere decir que surja un cambio significativo, porque en la Rusia actual no existe un frente fuerte de oposición, entonces las personas que ocupen el cargo de Presidente y Primer Ministro deberán ser ‘aprobados’ por Putin”, señaló Konistratenko.