Michael Cohen

6 de mayo 2019 | 1:17 pm

Michael Cohen, el exabogado personal de Donald Trump, se dirigió a una prisión federal de Estados Unidos para comenzar una condena de tres años y se despidió de su exjefe en declaraciones a reporteros cuando salió de su departamento en Manhattan.

Cohen, quien una vez prometió “recibir una bala” por Trump, pero ahora lo llama “estafador”, llegó a la Institución Correccional Federal en Otisville para cumplir su condena por organizar pagos ocultos a dos mujeres que dijeron haber tenido encuentros sexuales con Trump y haber mentido ante el Congreso.

Antes de ser conducido a las instalaciones de la prisión, Cohen hizo breves comentarios a un grupo de camarógrafos y reporteros reunidos en la acera frente al edificio donde vive.

Espero que cuando me reúna con mi familia y amigos el país esté en un lugar sin xenofobia e injusticia. Todavía queda mucho por decir y espero con ansias el día en que pueda compartir la verdad.

dijo Cohen.

El exdefensor de Trump, de 52 años, estaba vestido con pantalones de mezclilla, tenis, una camisa blanca y una chaqueta azul marino cuando salía del edificio de Trump Park Avenue.

Varias docenas de transeúntes se detuvieron para tomar fotos y uno le estrechó la mano. Cuando Cohen comenzó a irse después de hacer sus comentarios, la escena se volvió caótica, con el equipo y la gente cayendo al suelo. Él ayudó a un periodista que había caído.

Se espera que el abogado permanezca en el campo de seguridad mínima de la prisión.

La condena de prisión completa una caída impresionante para el abogado, cuya carrera estuvo ligada al republicano a medida que evolucionó de un desarrollador de bienes raíces adinerado a una personalidad de la televisión. Durante más de una década, Cohen se desempeñó como abogado personal de Trump y se autodenominó como “reparador”.

Lanny Davis, un portavoz de Cohen, dijo en un comunicado después de que el defensor se marchó que estaba orgulloso de su valiente decisión, “de decir la verdad sobre por qué Donald Trump representaba un peligro para nuestra Constitución, nuestras libertades y los aspectos fundamentales de nuestra nación”.

Davis también afirmó que Cohen “seguirá siendo accesible para el Congreso y para las autoridades federales, estatales y locales”.

Seguiré cuestionando por qué Michael es la única persona dentro de la Organización Trump en ser procesada por delitos cometidos bajo la dirección y en beneficio del mandatario,

dijo el vocero de Cohen.

La relación entre Trump y su defensor comenzó a agriarse después de que los agentes del FBI allanaron la oficina de Cohen en el Rockefeller Center y la habitación del hotel Park Avenue en abril de 2018, como parte de una indagatoria que surgió de la investigación del abogado especial Robert Mueller sobre la interferencia de Rusia en las elecciones de 2016 en Estados Unidos.

La información recopilada en las redadas contribuyó a una serie de cargos penales contra Cohen que causaron su ruptura dramática con Trump.

Cohen rompió públicamente con el presidente en julio de 2018 y le dijo a ABC News que tenía la intención de poner a la familia y la lealtad a su país por delante del presidente. El abogado y su esposa, Laura Shusterman, de 49 años, tienen dos hijos adultos, Samantha y Jake.

‘Lealtad ciega’

En su testimonio ante el Congreso en Washington en febrero, Cohen confesó:

Me avergüenzo de haber elegido participar en ocultar los actos ilícitos de Trump en lugar de escuchar mi propia conciencia. Me avergüenzo porque sé lo que es él. Es un racista, es un estafador, un tramposo.

Durante su sentencia en diciembre en Nueva York, Cohen dijo que su debilidad se puede caracterizar como una lealtad ciega a Trump, y que fue débil por no tener la fuerza para cuestionar y rechazar sus demandas.

“Ya llevo años viviendo un encarcelamiento personal y mental”, expuso.

Aseguró que durante su sentencia proporcionaría toda la información que pudiera a los fiscales sobre su exjefe.

Trump ha criticado a Cohen en Twitter llamándolo “persona débil” y “mal abogado y estafador”.

El defensor se declaró culpable en agosto de 2018 de violar la ley de financiamiento de campañas, fraude bancario y evasión fiscal, en un caso manejado por fiscales federales en Nueva York.

Los fiscales dijeron que el propio Trump dirigió pagos ilegales orquestados por Cohen a la estrella de cine para adultos, Stormy Daniels ,y a la modelo de Playboy, Karen McDougal, para evitar un escándalo poco antes de las elecciones de 2016.

Cohen detalló a la corte que Trump ordenó un pago de 130,000 dólares a Daniels y un pago de 150,000 dólares a McDougal para mantenerlas tranquilas.

Trump negó las relaciones sexuales con las mujeres y dijo que nunca le ordenó a Cohen que hiciera algo ilegal.

Cohen también se declaró culpable de mentirle al Congreso sobre un proyecto de la torre Trump en Rusia que se estaba negociando al mismo tiempo que se postulaba para presidente.

Los fiscales dijeron que Cohen proporcionó declaraciones falsas en testimonio a puertas cerradas a los legisladores para crear la impresión de que el proyecto había terminado cuando comenzó la contienda por la candidatura presidencial republicana estado por estado, cuando en realidad las conversaciones continuaron mucho más allá de ese punto.

El juez de distrito en Manhattan, William Pauley, sentenció a Cohen a un total de tres años por todos sus crímenes.

El tiempo de prisión podría reducirse en aproximadamente 15% por buena conducta.