Empresas deben adaptarse al home office. (iStock)

26 de agosto 2020 | 6:20 pm

México figura entre los cinco países con menos posibilidades para que sus trabajadores realicen sus actividades desde casa, de acuerdo con un informe publicado este miércoles por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Las posibilidades de que las personas en México hagan home office oscila entre el 15 y 20%, solo por encima de países como Ecuador, Bolivia, Honduras y Guatemala.

El organismo que dirige Alicia Bárcena precisó que la media de los países de América Latina y el Caribe es de 21.3%.

Los trabajadores de Uruguay, Brasil y Chile son los que tienen mayores posibilidades de realizar sus labores vía remota.

En Europa y Estados Unidos, casi el 40% de los trabajadores puede trabajar desde su hogar, cifra que se reduce a menos del 15% en algunos países de África, indicó la Cepal en su estudio titulado “Universalizar el acceso a las tecnologías digitales para enfrentar los efectos del COVID-19”.

En la región, el porcentaje de ocupaciones en las que se podría teletrabajar está condicionado por los elevados niveles de informalidad, que en 2018 alcanzaban más del 50% del empleo total. La mayoría del empleo informal se concentra en sectores que necesitan interacción física, por lo que no se puede desarrollar en forma remota,

indicó la Cepal.

Coronavirus revela desigualdad en acceso a internet y tecnología

La Cepal planteó que al año 2019 el 66.7% de los habitantes de la región tenía conexión a internet mientras que el resto no tiene o es muy limitada debido a su situación económica y social.

En 12 países de la región, en promedio el 81% de los hogares más ricos está conectado y esa cifra cae a 38% en los hogares más pobres.

Respecto a su ubicación, el 67% de los hogares urbanos está conectado mientras que en las zonas rurales solo lo está el 23%.

Sobre la edad, el 42% de los menores de 25 años y el 54% de los mayores de 66 años no tienen conexión a internet, lo que grafica las dificultades en el ámbito de la educación, por ejemplo.

La diferencia entre los estratos económicos más altos y más bajos condiciona el derecho a la educación y profundiza las desigualdades socioeconómicas,

dijo Bárcena.

El 46% de los niños de entre 5 y 12 años de la región vive en hogares que no están conectados a internet, lo que implica que en los países en que se cuenta con información hay 31 millones de niños y niñas excluidos del sistema educativo durante la pandemia.

Con información de Reuters