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9 de abril 2019 | 8:32 pm

Los líderes de la Unión Europea (UE) concederán a la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, una segunda prórroga del Brexit, pero podrían exigirle que acepte una extensión mucho más larga, ya que Francia está presionando para que se fijen condiciones que limiten la capacidad británica de minar al bloque.

Una extensión flexible del Brexit hasta fin de año o incluso a marzo de 2020, según la cual Gran Bretaña podría irse del bloque antes si se llega a un acuerdo político a nivel doméstico, es una posibilidad cada vez más factible, de acuerdo a diplomáticos de la UE.

En una señal de la pérdida de poder que ha tenido Reino Unido en tres años de crisis por el Brexit, May viajó a Berlín y París para pedir a Angela Merkel y a Emmanuel Macron que permitan a la quinta mayor economía mundial que aplace su divorcio más allá del 12 de abril.

Aunque no quedó claro de inmediato qué acordaron Merkel y Macron -los dos líderes más poderosos de Europa- con May, un borrador avanzado de conclusiones para la cumbre de emergencia que celebrará la UE el miércoles indicó que Reino Unido gozará de un nuevo aplazamiento si cumple ciertas condiciones.

Reino Unido deberá facilitar el logro de los cometidos de la Unión y evitar adoptar medidas que puedan complicar la consecución de los objetivos de la Unión,

señala el borrador, al que tuvo acceso Reuters.

Como Estado miembro de la UE, Reino Unido podría ejercer en teoría el veto sobre cualquier decisión importante de política.

May pidió a la UE un segundo aplazamiento del Brexit hasta el 30 de junio, pero el borrador deja en blanco la fecha final de salida, pendiente de la decisión de los 27 líderes nacionales restantes el miércoles en Bruselas.

“La gente está cansada y harta (de la indecisión británica), ¿pero qué hacemos?”, se preguntó un diplomático comunitario. “No seremos nosotros los que empujemos a Reino Unido desde el borde del abismo”.

¿Cuánto tiempo?

Otro funcionario de la UE implicado en el Brexit dijo que ninguna potencia europea quiere el caos que podría provocar un adiós no pactado en los mercados financieros y en la economía de un bloque con 27 países, que asciende a 16 billones de dólares.

Poco antes de la llegada de May a París, un funcionario de la oficina de Macron dijo que “en el escenario de una prórroga extendida, un año nos parecería demasiado”.

Asimismo, agregó que si Londres aplaza su salida no debería participar en las reuniones sobre el presupuesto de la UE ni en la elección del próximo presidente de la Comisión Europea, y que los otros 27 Estados miembro deberían poder revisar su “cooperación sincera”.