10 de febrero 2020 | 10:33 am

La crisis política en Alemania, provocada por la extrema derecha, avanza ahora con la decisión de la sucesora designada y protegida de Angela Merkel, Annegret Kramp-Karrenbauer, de renunciar a presentarse a canciller.

Este lunes anunció que no aspirará a suceder a Angela Merkel en las elecciones previstas como más tarde a finales de 2021 y  abandonará su puesto de presidenta partidaria dentro de algunos meses, cuando encuentre sucesor, para conservar su puesto de actual ministra de Defensa.

“Una parte de la CDU tiene una relación no clarificada con la AfD”, dijo en una reunión interna, según un participante.

Annegret Kramp-Karrenbauer, conocida como AKK, justificó su decisión por la tentación de parte de su partido de colaborar con el AfD, conocido por sus posiciones contra los migrantes y contra lo que califican de élites.

El ministro de Economía, Peter Altmaier, muy cercano a Merkel, habló de una “situación extremadamente grave” para el partido conservador alemán de Merkel, la Unión Demócrata Cristiana (CDU).

“Nuestro futuro está en juego”, aseguró, mientras que la líder ecologista habló de una “situación dramática” para el país.

La semana pasada, la alianza inédita entre la derecha moderada y la extrema derecha del partido Alternativa para Alemania (AfD) para dirigir la región de Turingia provocó un sismo político.

El escándalo de Turingia rompió así un tabú en la historia política alemana de posguerra: el rechazo por parte de los partidos tradicionales de colaborar con la extrema derecha

La protegida de Angela Merkel llevaba varios días debilitada y criticada por no controlar su partido, hasta que finalmente decidió asumir su responsabilidad.

La CDU está dividida entre los partidarios y los adversarios de colaborar más estrechamente con el AfD, sobre todo en los estados del este que pertenecían a Alemania comunista y donde la extrema derecha es muy potente y complica la formación de mayorías regionales.

Revés para Merkel

La salida de AKK supone un duro revés para Angela Merkel, quien la había designado como sucesora por su misma línea moderada y a pesar de algunos desacuerdos políticos.

El último mandato de Merkel, que empezó en 2018, se ha visto afectado por varias crisis por la fragilidad de su coalición con los socialdemócratas o las divisiones dentro de su propio partido.

Según el periódico “la cuestión de saber cuánto tiempo se quedará todavía en el puesto dependerá de quién sea nombrado presidente del partido [CDU] y candidato a la cancillería”.

Si en los próximos meses llegara a la cabeza de la CDU un rival político fuerte sería difícil para la actual canciller mantenerse en el cargo.

La salida anunciada de la protegida se Merkel deja el camino libre a su principal rival, Friedrich Merz, partidario de dar un giro a la derecha para recuperar a los electores que se fueron al AfD