El Banco de Inglaterra recortó sus previsiones de crecimiento este jueves ante el aumento de las preocupaciones por el Brexit y la desaceleración de la economía mundial, pero no dio ninguna señal de que esté considerando la posibilidad de bajar sus tasas de interés como han hecho otros bancos centrales.

Un día después de que la Reserva Federal de Estados Unidos recortara los tipos por primera vez desde la crisis financiera de 2008, el Banco de Inglaterra dijo que aún esperaba subir sus tasas gradualmente, aunque esto ahora depende de una recuperación de la economía mundial, así como de un Brexit “suave”.

Los miembros del Banco de Inglaterra eligieron por unanimidad mantener sin cambios los tipos a 0.75%, como había previsto una consulta realizada a diversos economistas por Reuters, añadiendo que las podrían avanzar en cualquier dirección, independientemente de la forma en que se resuelva el Brexit.

Las previsiones del banco central asumen que Reino Unido evitará un Brexit catastrófico, pero así y con todo esperan un crecimiento del 1.3% para 2019 y 2020, por debajo del 1.5% y del 1.6% para cada año, respectivamente, de sus últimas previsiones de mayo.

Esto hace que la previsión de crecimiento de Reino Unido esté más o menos en línea con el de la zona del euro, el cual  superaba con frecuencia antes de la decisión del referéndum de junio de 2016 de abandonar la Unión Europea.