fbpx

27 de febrero 2019 | 5:00 am

El panorama fiscal para que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador cumpla con los programas sociales que ha planteado y al mismo tiempo mantenga la estabilidad de las finanzas públicas se ha complicado, en momentos en los que la estabilidad financiera de Pemex se tambalea.

Hacienda ha dicho que reducirá la carga tributaria de la petrolera de 2019 a 2024, por lo que México requerirá de una nueva reforma fiscal si desea cumplir con todas las metas que se ha propuesto López Obrador sin generar desequilibrios.

“Bajar la carga fiscal de Pemex requerirá una profunda reforma fiscal. Una razón clave por la que su carga fiscal es tan alta es que la recaudación de impuestos en la economía en general es baja. Esto refleja una serie de factores, que incluyen un gran sector informal, una alta evasión fiscal y una base tributaria estrecha” dijo Capital Economics en un reporte.

Tan solo en 2018 la empresa entregó a Hacienda 541,747 millones de pesos, 18.1% más que un año antes.

A nivel de gobierno federal, los ingresos (de Pemex) representan 2% del PIB, sí se pueden sustituir si el soberano dejase de recibirlos, pero nos dejaría con un hueco, ¿cómo se podría sustituir? el gobierno pasado instrumentó una reforma generó 3.5% del PIB en tres años, el reto no es imposible si se diseñan medidas tributarias para que aumenten ingresos por 2 puntos del PIB

dijo en conferencia telefónica, Jaime Reusche, analista de crédito soberano de Moody’s.

Agregó que, de esta manera el gobierno podría transferir los recursos necesarios a Pemex para estabilizar a la petrolera sin comprometer las finanzas públicas. De acuerdo con Moody’s, las ayudas constantes a Pemex pueden dejar un boquete de 75,000 millones de dólares anuales.

La reforma fiscal que entró en vigor en 2014 con el gobierno de Enrique Peña Nieto formalizó una parte de la población con el Régimen de Incorporación Fiscal que absorbió a los llamados Repecos. Adicionalmente, el aumento en la carga fiscal permitió elevar de 9.6% del PIB a 13.5% los ingresos tributarios.

De acuerdo con diversas encuestas, la aprobación de López Obrador entre la población es de en promedio 80%, lo que el mandatario podría capitalizar para lograr una reforma fiscal, sin embargo, el presidente también se ha comprometido a no crear ni generar nuevos impuestos en los primeros años de su gobierno

“Lo que nosotros hemos propuesto es que no queremos cambiar la estructura tributaria, pero sí queremos cobrar mejor (…) Y para la segunda parte de la administración se podría plantear una reforma fiscal con énfasis en la equidad”, dijo a finales de diciembre al ser ratificado por el Congreso, el subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera.

Hasta ahora, las medidas de ayuda que el gobierno ha anunciado para Pemex han sido consideradas como insuficientes por los participantes de los mercados, mientras que el presidente López Obrador ha dicho que no descarta medidas adicionales para la petrolera.

En este sentido Reusche indicó que una forma de reducir la presión para el gobierno sería aprovechar el marco legal que dejó la reforma energética y aprovechar las asociaciones con privados como los farmouts.