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11 de febrero 2019 | 5:00 am

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha mostrado una postura poco flexible hacia el tema de la devolución de impuestos, en momentos en que la declaración anual se acerca y con ésta, el proceso tortuoso que suelen enfrentar miles de contribuyentes para que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) les regrese los impuestos.

A lo anterior se suma que el gobierno prometió no elevar ni crear, en el corto plazo, nuevos impuestos. La situación pudiera complicarse ante la reducción de carga fiscal para Pemex, uno de los principales contribuyentes.

López Obrador comentó en días pasados que la Suprema Corte de Justicia de la Nación negó la solicitud de ISR por 35,000 millones de pesos a exaccionistas de Grupo Modelo y dijo que, mientras algunas empresas cumplen con el fisco, otras evitan el pago de impuestos o solicitan la devolución de la carga impositiva.

Para limitar las devoluciones, la estrategia federal apuntaría a endurecer las revisiones para autorizar los saldos a favor; los plazos de las revisiones pudieran ser más largos, pero no podrían eliminar el pago a los grandes contribuyentes porque incurriría en discriminación por trato desigual, de acuerdo con Roberto Colín Mosqueda, integrante de la Comisión Fiscal 2 del Colegio de Contadores Públicos de México.

En 2014, cuando entró en vigor la reforma fiscal, la devolución de impuestos (ISR, IETU, IVA y IEPS) fue de 276,219 millones de pesos, desde los 329,113 millones de pesos del año previo.

El resultado obedeció a que el proceso se endureció para quienes esperaban un monto superior a 50,000 pesos, así como para las empresas que generaban una fuerte devolución de IVA, especialmente en los sectores con tasa cero.

Año con año, el SAT aplica medidas diferentes enfocadas en actualizar los programas de auditoria, así como tiene la obligación de dar respuesta a las solicitudes de los contribuyentes, también tiene la facultad de revisar la procedencia del monto que se solicita en devolución

Andrés López Lara, subprocurador de la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon).

De enero a octubre del 2018, la Prodecon promovió 9,447 medios de defensa en favor de los contribuyentes contra actos de autoridades fiscales, con una efectividad mayor al 70%.

El reto del fisco

Los desafíos para el SAT y la Secretaría de Hacienda no son sencillos, ya que de los ingresos tributarios dependen gran parte de los recursos que se destinarán a los programas sociales.

La recaudación tributaria registró un incremento de 12.7% entre 2013 y 2017, el pico más alto en las últimas cuatro administraciones federales. El año pasado el monto total fue de 3.06 billones de pesos, de acuerdo con datos de la autoridad fiscal.

El reto pudiera llevar al SAT a establecer un sistema de auditorías más estricto para los grandes contribuyentes y extender los periodos para analizar las solicitudes de todos los contribuyentes, antes de regresar impuestos. A esto se sumarán medidas para evitar la evasión fiscal, comentó Colín Mosqueda.

En este sentido, Hacienda eliminó la compensación universal que operaba desde 2004. Esto significa que los contribuyentes ya no podrán recuperar saldos a favor de IVA contra otros impuestos de forma automática. Ahora deben recibir la autorización del SAT. Esta medida permitirá al fisco recuperar saldos por unos 260,500 millones de pesos.

El gobierno requiere de recursos para cumplir con los programas sociales, mientras que el SAT estableció metas de recaudación altas y para cumplirlas va a tener que hacer ajustes en las medidas de recaudación

dijo Colín Mosqueda.

El CEO contactó al SAT para conocer si existirá una estrategia para endurecer las medidas en el proceso devoluciones este año, pero hasta la publicación de este texto no obtuvo respuesta.