22 de julio 2019 | 5:00 am

Viejos, pobres y sin acceso a los servicios de salud. Así pinta el panorama para los trabajadores mexicanos que se pensionarán a partir de 2020, bajo la Ley de Seguridad Social de 1997. 

Los trabajadores mexicanos que se retirarán bajo el régimen de las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) obtendrán poco más de la cuarta parte de su último salario.

Para tener acceso garantizado a una pensión, los trabajadores deben registrar un mínimo de 1,250 semanas cotizadas, de lo contrario, para recibir los ahorros que generó en su Afore, tendrán que hacer un par de trámites para obtenerlos. 

Adicionalmente, si los trabajadores no cumplen con las 1,250 semanas, no tendrán acceso a los servicios del IMSS. La cifra de aquellos que no tendrán acceso en su vejez, es de entre 50 y 60%, dijo Carlos Urzúa, exsecretario de Hacienda, durante su comparecencia ante el Pleno de la Cámara de Diputados, el 18 de diciembre. 

La proporción podría elevarse a 70%, de acuerdo con cálculos de Coru.com, una plataforma de comparación de servicios financieros, debido a que en la actualidad 56.4% de trabajadores se emplean en la informalidad

Es un problema porque la población cada vez está siendo más vieja y vivimos con enfermedades crónico degenerativas. La pensión no contributiva va a jugar un papel importante complementario, aunque no es suficiente

comentó Alejandra Macías, investigadora en pensiones del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

La pensión no contributiva es aquella a la que tienen derecho los trabajadores que nunca hicieron aportaciones al IMSS y se otorga por medio de programas sociales; sin embargo, no considera la afiliación al sistema médico del IMSS, y por ahora, se desconoce cómo será el acceso a servicios de salud ante la desaparición del Seguro Popular. 

Servicios médicos sí, pero privados

Para acceder a servicios médicos, ‘generación Afore’ deberá contratar desde ahora servicios con instituciones privadas, seguros de gastos médicos mayores, o el IMSS facultativo, por el que ahora se paga una cuota anual de poco más de 10,000 pesos, pero no contempla la atención de todas las enfermedades, ni ofrece todos los servicios. 

Otra opción para evitar condiciones de precariedad en la vejez, es hacer aportaciones voluntarias a la Afore de montos equivalentes a 5% de los ingresos mensuales.

El panorama es más sombrío, dado que los ingresos por pensión de quienes alcancen a cumplir con los requisitos de la ley, será en promedio, de 26% de su último salario, es decir, de 2,600 pesos en caso de que su último salario sea de por lo menos 10,000 pesos mensuales.

Vivir con esa cantidad de dinero todo un mes resulta, desde hoy, prácticamente imposible, mucho menos, adquirir servicios médicos, medicinas y atención de primer nivel para padecimientos crónicos, propios de la edad avanzada

dijo Sebastián Medrano, director de Coru.com. 

Los especialistas consultados coincidieron que, para evitar que México sea un país de viejos, pobres y sin servicios médicos, es necesaria una reforma al sistema de pensiones en la actual administración, sobre todo porque la situación podría ser aún más precaria para el país, debido al crecimiento de la población de adultos mayores.

El Consejo Nacional de Población estima que, para 2030, 20.2% de la población del país serán adultos mayores. 

Este gobierno tiene capital político y respaldo social para sacar una verdadera reforma al sistema de pensiones, o vamos a enfrentar el problema de tener adultos mayores con bajos recursos para vivir

dijo Jorge Tello, director del Programa de Investigación Aplicada de la Fundación de Estudios Financieros, del ITAM.