21 de junio 2022 | 5:00 am

Los hábitos de consumo tras el gran confinamiento de los millennials y centennials mexicanos se dirigen a actividades de esparcimiento tales como conciertos y vida nocturna, cuyos servicios padecen una elevada inflación en línea con otros bienes y servicios.

Con los ánimos por salir y convivir, los millennials (que nacieron entre 1981 y 1996) y los centennials (que nacieron entre 1997 y 2010), según la clasificación de Pew Research, se han visto orillados a desembolsar más dinero en este tipo de actividades, dejando en claro que el ‘fantasma’ de la inflación se manifiesta en todos los rubros de la actividad.

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Para la directora del Centro de Análisis Económico del Tecnológico de Monterrey, Leticia Armenta, la inflación en conciertos o eventos deportivos se da ante una mayor demanda, pues dichos eventos padecieron de restricciones hace unos meses

El cierre de actividades por motivo de la pandemia disminuyó la oferta de estos servicios y ahora que estamos en una fase donde el público puede salir más y empieza a demandar más, obviamente hay un alza por este otro concepto de mayor solicitud

dijo Armenta en entrevista.

Pero no solo queda en el lado de la demanda, explicó la directora, también del lado los productores que han tenido que subir sus precios ante mayores costos en la logística.

Hasta mayo, la inflación de servicios culturales como conciertos, diversiones y espectáculos deportivos fue de 7.38% anual y aunque lleva dos meses desacelerándose, es su nivel más alto desde octubre de 2003, de acuerdo con el INEGI.

Vida nocturna y cara

Las noches de baile o de copas con los amigos también son otras de las actividades que presentan altos niveles de precios. En los centros nocturnos la inflación está en sus niveles más altos en casi 20 años, según el INEGI.

En meses recientes, estos establecimientos han permitido un mayor acceso al público ante menores cifras de contagios, sin embargo, en días recientes la tendencia parece cambiar de dirección.

La inflación en los centros nocturnos se desaceleró de 6.64% en abril a 6.23% en mayo, pero aún se sitúa en sus niveles más elevados desde 2003.

Cine, la otra actividad que se encareció

El bolsillo de los jóvenes también resiente el alza de precios cuando se trata de ir al cine. Los datos muestran que la inflación en estos lugares fue de 6.59% anual en mayo, tras llegar a 5.0% en el mes previo; aunque ya lejano a 8.56% que se reportó al cierre del año pasado.

Para el caso de las tres actividades el común denominador es que no es un gasto único y en el momento de dichos eventos se presentan otros más que pueden hacer de esa experiencia algo más costoso.

Además de los datos de inflación en los conciertos y centros nocturnos, los consumidores también pueden gastar en el transporte ante la imposibilidad de encontrar transporte público; o en el cine, productos cuyo costo es más elevado comparado con tiendas de autoservicio.

Economía de los millennials y centennials

Hasta el primer trimestre de este año, entre los millennials y centennials —de 15 a 49 años— agrupaban 41.09 millones de personas ocupadas, de un total de 56.08 millones, de acuerdo con el INEGI.

De los jóvenes de 15 a 19 años, hay 3.06 millones que trabajan y 1.66 millones percibe hasta un salario mínimo, es decir, 5,186 pesos al mes.

Mientras que del rango de 20 a 49 años, hay 38.03 millones ocupados y 14.12 millones se concentran ganando hasta dos salarios mínimos, es decir, 10,372 pesos al mes.

Este nivel de ingresos se da en un contexto en el que el encarecimiento de una canasta alimentaria y no alimentaria llegó a 4,024 pesos por persona, por lo que en el caso de los que perciben hasta dos salarios mínimos y si están a cargo de otra persona, al mes gastarían 8,048 pesos y le sobrarían 2,324.2 pesos que podría destinar a esparcimiento.

Para Armenta, si bien es importante que los jóvenes que van ingresando al mercado laboral tengan actividades de esparcimiento y enfrenten altos costos, pueden acudir a otras cuyo precio sea menor, aunque eso implique un cambio en sus preferencias.

Lo importante es lo básico, esta parte social de los jóvenes donde se sienten parte de, es relevante, sin embargo, hay actividades que pueden compensarlo (…) hay sustitutos y ver qué tan capaces o resilientes son a cambiar sus hábitos

precisó Armenta.