Descontento social en Chile (Reuters).

30 de octubre 2019 | 5:00 am

El aumento en el precio del boleto de Metro que anunció el gobierno de Sebastián Piñera, en Chile fue el detonador de una ola de protestas sociales contra la concentración de ingresos, la desigualdad y reveló el hartazgo hacia la clase política.

El modelo económico de Chile había sido un ejemplo a seguir, principalmente en México que incluso copió el sistema de pensiones privado, pero la realidad ha mostrado las fallas y el malestar de los chilenos con el modelo.

El malestar hacia el sistema de pensiones, la baja calidad de los servicios de salud, educación, el aumento en el precio de los servicios básicos y bajos sueldos son algunos de los factores que han hecho salir a la calle a los chilenos.

El aumento en el precio del metro de 800 a 830 pesos chilenos (21 a 21.79 pesos mexicanos), inició a una serie de protestas de estudiantes, a los que se les unieron más personas luego de que el gobierno cerró varias estaciones, lo que generó varios disturbios a lo que Piñera respondió con toques de queda y el Ejército en las calles.

Nadie se esperaba esta situación (…) Todos pensamos que los temas de desigualdad están ahí desde hace mucho tiempo y son la raíz del problema, de la revolución de octubre como decimos ahora acá (en Chile) y eso tiene que ver con la mala distribución del ingreso, tarifas de servicios básicos muy altas, concesiones que enriquecen a algunos y empobrecen a la gente

comentó Ricardo Martner, comisionado del Independent Commission for the Reform of International Corporate Taxation (ICRICT).

Aunque Chile ha logrado una reducción importante de la pobreza tras el fin de la dictadura militar de Augusto Pinochet, la concentración de los ingresos y la desigualdad son los principales problemas.

El ingreso promedio es de 27,125 dólares anuales, frente a los 16,298 dólares de México e incluso por arriba de países como Hungría o República Checa, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

El país ha experimentado mejoras que son incuestionables, pero la gente percibe que hay todavía altos niveles de desigualad, de acceso a la justicia, en los servicios que entrega el país a los distintos grupos, en las oportunidades que hay y eso produce el nivel de descontento que llevó a esta reacción

dijo Patricio Navia, profesor de política latinoamericana en la Universidad de Nueva York.

Los indicadores de pobreza muestran que con la medición multidimensional 79.3% de las personas no son pobres y 20.7% lo son, mientras que con la medición por ingresos, 91.4% no es pobre, 6.3% son pobres no extremos y 2.3% viven en pobreza extrema, según cifras oficiales a 2017.

Pero la concentración de ingresos e inequidad son otra historia. Las cifras de la OCDE muestran que Chile junto con otros países de América Latina y Sudáfrica tienen la más baja movilidad social y altos niveles de inequidad.

Además, Chile e Israel destacan con un patrón muy específico de alta movilidad en la parte de mayores ingresos de la población y se debe a la alta concentración de éstos.

Los sistemas de salud y educación son muy segregados. Existe un sistema público de muy mala calidad y uno privado en donde las personas se atienden en clínicas de mucho mejores condiciones. El sistema escolar está diseñado de forma estratificada (…) Los colegios están más segregados que los barrios

dice Pablo Viollier, docente de la Universidad Diego Portales en Chile.

El fantasma de la dictadura

La respuesta del gobierno de Piñera con el Ejército no hizo más que revivir el fantasma de la dictadura y los disturbios en los que intervino terminaron con varios heridos por perdigones, poco más de una decena de acusaciones de mujeres por abuso sexual y por lo menos 19 muertos.

Los militares en la calle hicieron que la sociedad en su transversalidad, es decir, gente de todos los sectores, saliera a la calle a protestar por diversas razones, cuenta Fernando Valencia, investigador y consultor de la revista América Economía.

La dictadura fue muy larga, brutal, cruel y ver a los militares de nuevo generaba un traumatismo visual y social fuerte, a eso se suman los días que duraran los militares y los toques de queda, que era una imagen típica de la dictadura

dice Fernando Valencia.

En medio de esto, alrededor de 1.5 millones de personas se concentraron en la Plaza Italia, de la capital chilena el pasado viernes en donde demandaron diversos cambios sociales.

No obstante, las manifestaciones no han estado libres de grupos que han creado caos y violencia. Mientras que apenas el domingo pasado Piñera levantó el estado de emergencia para sacar a los militares de la calle.

“Todas esas circunstancias (sociales) estaban incubadas de hace mucho tiempo y al no ser canalizadas por una vía pacifica, por la estrechez de nuestra democracia, finalmente se resolvió por la vía violenta (…) Estamos viendo graves violaciones a los derechos humanos que no se veían desde la época de la dictadura. Tengo 30 años y son cosas que mi generación pensó que nunca vería”, dice Pablo Viollier.

Crecimiento vs bienestar

Un indicador altamente relacionado con el malestar de la población y las críticas al sistema político es la percepción de distribución de la riqueza, de acuerdo con el Latinobarómetro 2018 sobre la democracia y la situación económica de sus habitantes.

Los datos indican que, en Chile, la percepción de justicia económica es muy baja, tan solo de 8%, al igual que en países en crisis como Brasil y Venezuela, esto pese a que encabeza la lista de los países que mas declaran una ‘buena’ situación económica con 26%.

“Hay un descontento muy grande por las políticas neoliberales que se han implementado durante los ultimas 30 años que tiene que ver con los fondos de las pensiones bajísimas, el sistema segregado de salud, los costos del sistema de educación universitaria, el aumento progresivo de los bienes de consumo básico que no ha sido acompañado de un aumento real de los sueldos”, comenta Viollier.

Piñera ha anunciado medidas que buscan disminuir el enojo social como aumentos al salario mínimo, una reforma tributaria, disminuir la jornada laboral y cambios en su gabinete, pero esto ya no satisface a los chilenos que exigen cambios profundos.

“A mi modo de ver son más bien cosméticos, me da la impresión de que el presidente no hizo los cambios con suficiente fuerza y por lo tanto no calmó las aguas de la forma que necesitaba hacerlo para empezar a sentar las condiciones para un mejor diálogo, estoy menos optimista respecto a los efectos que puede producir estos cambios”, dice Navia.

Además de disculparse, Piñera anunció un aumento de 20% a la pensión básica solidaria, así como mayores impuestos a los sectores de mayores ingresos, por mencionar algunos.

“A estas alturas ya no los acepta porque la gente, dice es un parche a la herida y lo que quiere son soluciones estructurales, la gran solución es que se reforme la Constitución, que es la que básicamente orienta el modelo económico chileno”, comenta Valencia.

¿El modelo fallido de México?

En México el sistema de pensiones gestionado por las Afores y basado en el sistema chileno, ha comenzado a crear diversas preocupaciones debido a que los trabajadores que cotizan bajo la Ley del IMSS de 1997 se pensionarán con en promedio, 26% de su último sueldo.

No hay que buscar modelos en otras partes, cada país tiene su historia, traumas, conquistas y Chile no es ejemplo para nadie, nunca lo fue, aquellos que  quieren mostrar a Chile como ejemplo son aquellos que creen en una economía que resulta de un proceso dictatorial

dice Ricardo Martner.

En Chile en tanto, las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), los fondos privados que administran los recursos de los trabajadores y creadas en tiempos de Pinochet, entregan en promedio a los trabajadores 34% de su último salario, pese haber prometido tasas de 70%.

“Tenemos cosas buenas y cosas malas, Chile tiene incluso instituciones muy sólidas, pero el mito de que iba a llevar a los países al desarrollo se cae un poco en Chile. Políticas segregadoras, inequitativas, carentes de cualquier criterio de solidaridad no son capaces d asegurar la paz social”, dice Viollier.

Los entrevistados coincidieron en que las protestas en Chile muestra a una clase política que no ha sido capaz de atender las demandas ciudadanas en un contexto de una ciudadanía que está mucho más consciente de sus derechos.

Foto: Reuters