12 de octubre 2020 | 5:00 am

Por: Elizabeth Albarrán y Miguel Moscosa

La protección del poder adquisitivo de los mexicanos, y no el crecimiento económico, debe mantenerse como el principal y único mandato de Banco de México, incluso en una situación “tan extraordinaria y dura” como la que vive el país y el mundo por la pandemia de COVID-19, afirmó el subgobernador del banco central, Javier Guzmán Calafell.

No creo que Banxico deba moverse hacia un mandato dual; el banco central debe concentrarse en el mandato del control de la inflación, de lograr y mantener el poder adquisitivo de nuestra moneda

 dijo en entrevista con EL CEO.

Lo mejor que puede hacer el banco central de cada país es mantener una inflación baja y estable, así como un ambiente macroeconómico estable, dijo Guzmán Calafell, quien concluirá su periodo como subgobernador el próximo 31 de diciembre.

Guzmán Calafell entró al banco central en 1980 y ha ocupado distintas posiciones, entre ellas las de director de Relaciones Externas y director de Asuntos Internacionales. Fue testigo de la transición de la autonomía de Banxico, que data del 1 de abril de 1994.

Además le ha tocado vivir diversos episodios en los que la inflación llegó a alcanzar los tres dígitos.

“Eso generó un ambiente sumamente nocivo para el crecimiento de la economía y cada dependencia en el país se tiene que concentrar en las tareas en las que puede hacer verdaderamente una contribución”.

El subgobernador reconoció que no es claro cuánto tiempo durará la actual crisis. Incluso, bajo el supuesto de que se encuentre una vacuna o tratamiento contra el COVID-19, no descarta que el impacto se prolongue.

Política monetaria, prudente

Ante la peor crisis económica que vive el país desde la Gran Depresión de 1929, se han tomado diferentes medidas que van desde la política monetaria y fiscal para ayudar a la economía a recuperarse.

Por el lado de la política monetaria, se ha reducido la tasa de referencia; tan solo en agosto del año pasado estaba en 8.25% y desde entonces se redujo en 400 puntos base, hasta ubicarla en 4.25%.

 Nos hemos alineado por un enfoque más prudente, dado que creemos que se va a lograr la convergencia de la inflación a la meta del 3% en el segundo semestre del 2021

La política fiscal ha preferido un enfoque de austeridad y de orientación del gasto público a una serie de proyectos que han sido prioritarios para la actual administración, indicó.

Si se pensara poner en marcha un estímulo fiscal más fuerte de lo que se ha implementado hasta ahora, debería hacerse junto con un anuncio que dé mayor certidumbre sobre el rumbo de las finanzas públicas, una vez que el problema sanitario desaparezca

Guzmán Calafell consideró que, desde la política fiscal, brindar más apoyos para reactivar la economía no es tan fácil, sobre todo por la complicada situación financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex), que en caso de requerir mas apoyos por parte del gobierno federal representaría más presión a las finanzas públicas.

Aquí el por qué la carga fiscal de Pemex ya no se reducirá más

La percepción sobre la petrolera coincide con la de Jonathan Heath, también subgobernador de Banxico, quien en un seminario virtual de Moody´s Inside Latam México consideró que Pemex seguirá siendo “un cáncer incurable” para el gobierno de no aplicarse un cambio estructural sobre su situación financiera.

La última minuta de política monetaria, publicada el 8 de octubre, indica que algunos miembros de la Junta de Gobierno destacaron la posibilidad de que se requieran apoyos fiscales adicionales para Pemex y de ser así podría generar recortes en la calificación de la petrolera o soberana, además de presiones al gasto público, lo que podría afectar negativamente a las finanzas públicas.

El costo financiero de Pemex tocó el nivel más alto desde 1990

Relación con Hacienda, constructiva

A Javier Guzmán le ha tocado convivir con cinco secretarios de Hacienda: Luis Videgaray, José Antonio Meade, y José Antonio González Anaya, en el sexenio de Enrique Peña Nieto; y con Carlos Urzúa y Arturo Herrera durante la administración de Andrés Manuel López Obrador.

Su relación con estos funcionarios la considera “constructiva”, pues el objetivo de ambas dependencias es tratar que la economía mexicana funcione lo mejor posible.

 Llevo más de 40 años en el banco, pero la relación ha sido más intensa en los últimos ocho años. En estas relaciones siempre hay diferencias de opiniones, lo cual es muy sano, es imposible pensar que las opiniones van a ser coincidentes todo el tiempo, lo importante es que se resuelvan de una manera razonable,

 dijo el subgobernador.

El economista, egresado de la UNAM y quien se convirtió en subgobernador en 2013, comentó que no está enfocado en su futura salida y que está más preocupado por cumplir las tareas que le competen en los meses que le restan en el banco central.

“Ahorita no estoy preocupado por mis planes cuando termine (como subgobernador); a mí lo que me preocupa es tratar de cumplir lo mejor que yo pueda con mi encargo, mientras tenga la responsabilidad de estar aquí”.

Aseguró que hará lo posible porque el impacto de la crisis en la economía mexicana sea lo más suave posible dentro del ámbito que les corresponde.