11 de septiembre 2021 | 7:00 am

La crisis económica ocasionada por la pandemia de COVID-19 llevó a la actividad industrial mexicana a mostrar un fuerte “rebote” en el transcurso de este año, ubicándola en su mayor nivel registrado.

Durante los primeros siete meses del 2021, la producción industrial del país creció 10.5% a tasa anual desestacionalizada, siendo el mejor resultado mostrado, en igual lapso de cotejo, desde 1993, año que inician las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Este aumento es el mayor en relación a los periodos post crisis, aunque también el 2020 significó la caída industrial más pronunciada de 13.7% anual en el acumulado de enero a julio.

Actividad industrial repunta 1.1% tras dos meses de caídas 

Posterior a una crisis económica, al siguiente año se presenta un “efecto rebote” por la baja base de comparación, es decir, por la merma que deja en los sectores productivos.

Considerando julio de este año, la actividad industrial, que aporta 31.3% del PIB nacional, creció 1.1% a tasa mensual, con ajuste estacionario, la mayor variación desde octubre del 2020 (1.5%), es decir, en nueve meses. 

¿Qué pasó en otras crisis?

En los primeros siete meses del 2009 las actividades industriales, integradas por manufactura, construcción, minería y generación de electricidad y distribución de agua y gas, se redujeron 9.2% anual, con ajuste estacionario, mientras un año después, en el 2010, “rebotaron” con un incremento de 5.3%.

Para 1995 la crisis fue más aguda, ya que la producción industrial se contrajo 10.5% en el periodo enero-julio, cuyo “efecto rebote” llegó a un ascenso de 9.6% en 1996.  

Lo anterior manifiesta que el COVID-19 causó la peor crisis económica en la industria mexicana. 

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Manufactura y construcción empujan

El crecimiento de 10.5% anual desestacionalizado de la actividad industrial en los primeros siete meses del 2021 fue consecuencia de los aumentos en tres de sus cuatro sectores: 14.4% en manufactura, 10.6% en construcción y 2.4% en minería. 

La excepción fue generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final, que disminuyó 0.4%.

Dentro de la manufactura, solo el subsector de la industria química exhibió un descenso en su producción, de 0.4%, mientras las mayores alzas se dieron en:

  • fabricación de insumos textiles y acabado de textiles con 45.5%
  • fabricación de muebles, colchones y persianas con alza de 35.0%
  • curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos con 31.4%.

Dentro de la construcción, incrementaron sus niveles productivos los trabajos especializados para el sector con 19.8%, edificación en 10.8% y obras de ingeniería civil con alza de 0.5%. 

En la minería creció el subsector de extracción de petróleo y gas con 0.3% y cayó el de servicios relacionados con la minería, 2.7%.

Por último, el sector que se contrajo fue por la reducción de 1.2% en generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, pese al aumento de 2.3% en suministro de agua y suministro de gas por ductos al consumidor final.