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10 de mayo 2019 | 5:00 am

Por Liz Cervantes y Carmen Luna

Airbnb, la firma que conecta a anfitriones de una habitación o casa disponible con viajeros alrededor del mundo, tiene en jaque a decenas de inquilinos en la Ciudad de México, y además podría elevar aún más los precios de renta y venta de vivienda.

Empresas inmobiliarias también quieren sacar una tajada del negocio que representa la firma de origen estadounidense y que, para algunos anfitriones, significan ganancias promedio de 20,000 pesos mensuales.

Airbnb dice que quiere empoderar a emprendedores al monetizar sus espacios, pero ahora algunas inmobiliarias aprovechan la oportunidad del negocio y buscan hacerse de edificios para rentar los departamentos en la plataforma.

Hace dos meses me pidieron el departamento a mí y a otro inquilino para dejarlo a mitad de año porque lo quieren meter a Airbnb. El edificio es propiedad de una señora, pero contrató a una inmobiliaria para administrarlo. Por una noche en un departamento como el mío seguro van a cobrar 1,000 pesos la noche

comentó un afectado de la colonia Juárez, quien pidió no publicar su nombre.

En la Ciudad de México hay 14,639 sitios activos para renta, de los cuales 96% se anuncian en el canal de Airbnb, 2% en HomeAway y el restante 2% en ambos, de acuerdo con el sitio AIRDNA. Los alojamientos se concentran en colonias como Centro, Condesa, Roma, Juárez y Polanco.

 

Los propietarios están viendo un atajo hacia un modelo de arrendamiento en el que no tienen que lidiar con abogados, avales, donde la renta se recibe en tiempo y forma, en el que el sistema de cancelaciones es bastante eficiente

dijo Leonardo González, analista de Real Estate de Propiedades.com.

En redes sociales como Twitter, algunos usuarios también se han quejado de esta situación.

Lo anterior, además, amenaza con inflar más los precios de las viviendas en algunas zonas de las colonias más demandadas en la Ciudad de México.

Leonardo González comentó que este fenómeno impactará en la plusvalía en la medida en la que esto sea persistente en el largo plazo, de manera que se desplace la oferta residencial, ya que las colonias podrían migrar de ser zonas residenciales a semiturísticas o semihabitacionales.

En algunos mercados Airbnb es vista como una alternativa ante eventos masivos en los que el destino turístico no cuenta con la infraestructura hotelera suficiente. “Ha reducido la necesidad de construir infraestructura que con el tiempo dejará de ser sostenible” dice el estudio ‘Airbnb en la Ciudad de México’ del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

No obstante, también identificó algunos efectos adversos de la plataforma, como la interferencia que tiene en el tejido social y las estructuras demográficas de un vecindario, al generar áreas turísticas con pocos residentes permanentes y precios más altos por el alquiler.

Por ejemplo, en la plataforma hay 50 opciones de hospedaje en Coyoacán que van desde una habitación por 220 pesos la noche, hasta una casa de cinco habitaciones por 2,822 pesos. Pero en la colonia Del Carmen, en el centro de Coyoacán, las casas que se alquilan para vivienda tienen en promedio tres habitaciones y se ofrecen en 25,777 pesos en promedio, esto es, 845.15 pesos diarios, según datos de la plataforma Propiedades.com.

¿Una nueva tendencia?

En otros países como Canadá, los usuarios de la plataforma se han encontrado con algunas sorpresas. Es el caso de Ariana, quien hace un mes viajó de México a Vancouver con su hermana y alquilaron una habitación en un departamento.

Los anfitriones estaban contratados por una inmobiliaria. Vivían en la otra habitación del departamento que rentamos. No eran los dueños, lo rentaban a la inmobiliaria que a su vez los contrata. Su trabajo era entregar llaves, limpiar, recibir a los huéspedes, lo mismo en otros cuatro departamentos

cuenta Ariana, quien pagó 25 dólares canadienses diarios por siete días, unos 2,500 pesos mexicanos.

La fiebre de las desarrolladoras por Airbnb también llegó a Tulum, Quintana Roo. Esta zona es de gran atractivo para retirados extranjeros o para invertir en una casa de descanso, por lo que hay parque habitacional subutilizado.

“No es que se esté construyendo para Airbnb, sino que los desarrolladores lo han visto como una forma de colocar más rápido su inventario, aclarando a los compradores que pueden ofrecer las propiedades bajo ese esquema y obtener rendimientos”, dijo Héctor Fernández, socio en Schondube Abogados, firma establecida en Cancún.

La empresa Lemmus Inver Mexico Real Estate anunció que a finales de 2018 comenzaría la construcción de un edificio que mezcla condominios y hotel específicamente para Airbnb en la que estiman cobrar hasta 1,000 dólares por noche en la zona hotelera de Cancún.

En tanto, en la Ciudad de México la constructora BJLP Inmobiliaria, que está entre la cartera de proyectos de la compañía de crowdfunding inmobiliario, Briq.mx, destaca entre su experiencia la remodelación de una propiedad en Coyoacán para su uso en Airbnb.

Otros inconvenientes

En ciudades como Barcelona, España, la alta demanda por los alojamientos de Airbnb ha puesto contra las cuerdas a los negocios pequeños.

En 2018, el número de visitantes internacionales sumó 12.06 millones para un total de 15.8 millones de turistas, según cifras oficiales.

Cuando un barrio residencial pasa a ser de Airbnb, los negocios locales sufren mucho, el turista no consume los productos que el residente. Panaderías, ferreterías, ese tipo de negocios, de repente se quedan sin clientes porque todos los edificios a su alrededor se han convertido en mini hoteles. Airbnb sale tan rentable que, aunque no tengas la licencia (requisito de la ciudad) pagas la multa y sigues

contó un residente de la ciudad.

El éxito de Airbnb es innegable. La startup fundada en 2008 por Brian Chesky, Nathan Blecharczyk y Joe Gebbia, está valuada en 31,000 millones de dólares y de acuerdo con una fuente de CNBC, en 2017 la empresa anotó 100 millones de dólares de ganancias y 2,600 millones en ingresos.

Hasta 2018 las personas se habían registrado en un Airbnb casi 300 millones de veces, según información de la empresa.

En este escenario los directivos planean debutar en Bolsa, aunque aún no han definido la fecha. “Estaremos listos para la salida a Bolsa el próximo año, pero no sé si lo haremos”, dijo el CEO Brian Chesky en la Recode Code Conference en mayo del año pasado.