6 de junio 2021 | 5:00 am

En Xochimilco, dentro de un predio particular donde se construía un local comercial, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) encontró una vivienda de más de 700 años de antigüedad.

La excavación comenzó hace tres meses en un predio de 630 metros cuadrados, localizado cerca del Centro Deportivo Xochimilco. Se trata de un lugar con “alto potencial arqueológico”, además la zona forma parte de la poligonal declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, así como de la Zona de Monumentos Históricos de la alcaldía.

La excavación está a punto de concluir y, de acuerdo con la Dirección de Salvamento Arqueológico (DSA) del INAH, se solicitará modificar el proyecto constructivo que se realizaba, a fin de conservar los hallazgos.

La casa xochimilca

Los especialistas consideran que se trata de dos conjuntos habitacionales que datan de aproximadamente los años 1350 a 1521 después de Cristo.

Encontraron ‘oquedades’ es decir, espacios huecos en estratos de tierra arcillosos, y muros de bentonitas que es un tipo de arcilla con altas propiedades de absorción de humedad, lo cual se interpreta como una estrategia para el control del agua del lago y mantenimiento de las áreas chinamperas que se usaban para cultivo y autoconsumo.

Asimismo, se conservan los restos de los dos conjuntos habitacionales, al norte y al sur del terreno, hechos con muros de piedra y adobe, pisos aplanados de buena calidad, así como un tlecuilli o fogón.

Otros elementos conservados son muros de contención, sistemas constructivos con cajones de relleno, plataformas y levantamiento de pisos continuos, de lo cual se interpreta como una estrategia para renivelar los espacios después de inundaciones de la zona.

Al interior de la casa se hallaron productos cerámicos y líticos, es decir materiales de piedra y minerales. En lo que se cree era el patio, un espacio de 12 metros, se encontraron al menos 17 entierros, algunos a la usanza mesoamericana y otros con características cristianas, es decir, son posteriores a la conquista de Tenochtitlán.

De los restos encontrados en el patio destacan los de un individuo adulto al que se le ofrendó un bezote de obsidiana (una pieza decorativa que se colocaba en el labio inferior) y una vasija de la loza del tipo Texcoco Bruñida, eso es “indicativo de que el personaje contaba con cierto estatus social, por lo menos, dentro de la familia o localidad” explica el INAH.

También se infiere que en la época virreinal, luego de la caída de la ciudad, los herederos de la familia ocuparon los espacios y aprovecharon los mismos recursos arquitectónicos como la piedra, para erigir otra construcción que se mantuvo hasta el siglo XIX, posterior a eso no se han hallado vestigios de otras ocupaciones.