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21 de abril 2019 | 5:00 am

Los administradores de edificios de oficinas ya no pueden quedarse con la oferta tradicional de electricidad, aire acondicionado y servicios de seguridad y ahora deben incluir infraestructura de telecomunicaciones y tecnologías de automatización.

Un ejemplo se ve en las ventanas inteligentes, que se oscurecen ante los intensos rayos de sol para evitar reflejos molestos en las pantallas de los computadoras, ayudan a ahorrar energía al impedir el aumento de la temperatura y la necesidad de usar aire acondicionado y dan una estética más innovadora a los nuevos espacios de trabajo desarrollados por las compañías constructoras.

Se está ejerciendo más presión sobre los edificios para que sean el imán del talento para los inquilinos en lugar de un simple almacén de personas

dijo Phil Mobley, jefe de investigación de Building Engines, una compañía de software de administración de propiedades, al NYT.

Durante 2018, la inversión de capital de riesgo en tecnologías de bienes raíces ascendió a 9,600 millones de dólares, según CREtech. Entre enero y marzo de este año, la inversión en este rubro aumentó 250% a 4,900 millones de dólares en comparación con el mismo periodo del año pasado.

La compañía View  -dedicada a producir ‘vidrios dinámicos’- apostó a esta nueva modalidad de tecnología y anunció una inversión de 1,100 millones de dólares del fondo de visión de SoftBank, en noviembre.

Las ventanas eventualmente se usarán como pantallas de computadora, que mostrarán el contenido y se usarían para la videoconferencia

dijo Rao Mulpuri, CEO de View.

Las ventanas inteligentes dan como resultado un promedio de ahorro de energía de 10% en comparación con las ventanas tradicionales, debido a la reducción de los costos de iluminación, calefacción y refrigeración, según un estudio de Joule.

Investigadores de la Universidad de Stanford han desarrollado estas ventanas que se oscurecen en menos de un minuto y se pueden hacer transparentes y opacas más de 5,000 veces sin dañarse.

Cuando la ventana se carga con corriente eléctrica, la mezcla de metales oscuros se extiende sobre la superficie del vidrio, bloqueando hasta el 95% de la luz. Cuando la ventana vuelve a ser transparente, un proceso que también sucede en cuestión de segundos, alrededor del 80% de la luz puede pasar a través de ella,

Pero la tecnología no solo se queda en las ventanas, ya está dentro de las paredes, con instalaciones de fibra óptica que permitan una buena señal de Wi-Fi en cualquier área y sistemas de redundancia instalados por los propios desarrolladores.

Aunque la ubicación del edificio sigue siendo la principal razón por la que un inquilino toma una decisión, junto con el acceso a medios de transporte y tamaño, los desarrolladores buscan una ventaja al ofrecer estas nuevas prestaciones tecnológicas, mientras que los edificios que no los tienen, podrían verse obligados a ofrecer descuentos para no quedarse atrás.