De Dos Bocas a Madero: refinerías de Pemex no garantizan abasto ante el alza del petróleo
Los precios del petróleo han aumentado de forma significativa desde que estalló el conflicto en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán a finales de febrero. En este contexto, aunque México es un país productor de crudo, el principal riesgo proviene de su alta dependencia de las importaciones de gasolina y diésel, consecuencia de la limitada actividad en las refinerías de Petróleos Mexicanos (Pemex).
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha presumido que la refinación nacional ha crecido hasta cubrir 80% de la gasolina que se consume en el país, cuando en 2018 apenas alcanzaba 30%. Sin embargo, los propios datos oficiales de la empresa productiva del Estado muestran otra realidad.
Por ejemplo, la producción de gasolina Magna registró en enero su peor nivel de los últimos tres meses. Mientras que al inicio de 2026 Pemex refinó 350,363 barriles diarios de este combustible, en noviembre y diciembre de 2025 la cifra fue de 375,636 y 412,653 barriles, respectivamente.
En el caso de la gasolina Premium, la producción se ubicó en enero en 44,169 barriles diarios. Aunque el dato es superior al de algunos meses recientes, se mantiene por debajo de los niveles observados en los dos meses previos.
La refinación de diésel también mostró una caída. Durante enero se ubicó en 275,940 barriles diarios, su nivel más bajo desde octubre del año pasado. En contraste, tanto en noviembre como en diciembre había superado los 300,000 barriles diarios.
A nivel anual, la refinación presenta un comportamiento irregular. Si bien durante 2024 y 2025 registró incrementos, en 2023 se observó una caída frente a 2022, un patrón similar al registrado en 2020.

¿Cómo produce cada refinería?
La refinería de Dos Bocas se ha convertido en la principal instalación refinadora de Pemex, aunque también refleja la volatilidad del sistema. En enero produjo 156,385 barriles diarios entre gasolina Magna, Premium y diésel, su nivel más bajo de los últimos meses, luego de que en noviembre y diciembre superara los 170,000 barriles.
Por su parte, la refinería de Madero se ha mantenido por dos meses consecutivos como la instalación con menor producción de combustibles —entre gasolina Magna y diésel— al registrar en enero apenas 57,349 barriles diarios.
Salvo Salamanca, el resto de las refinerías de Pemex reportó caídas mensuales en enero. La planta ubicada en Guanajuato fue la excepción, al pasar de 61,521 barriles diarios en diciembre a 66,013 al inicio de 2026, impulsada principalmente por la producción de gasolina Magna.
En términos de productos, la gasolina Magna fue el combustible con mayor refinación en México durante enero, con 530,363 barriles diarios. No obstante, este volumen también fue el más bajo de los últimos tres meses.
El diésel ocupó la segunda posición con 276,940 barriles diarios, igualmente su menor nivel desde octubre del año pasado. En contraste, la gasolina Premium —el combustible menos producido en el país— alcanzó 44,169 barriles diarios, su cifra más alta en meses recientes. De ese total, 33,778 barriles provinieron de la refinería de Dos Bocas.

Mexicanos pagarán la falta de refinación
De acuerdo con el especialista en energía Carlos Flores, el aumento en los precios internacionales del petróleo terminará reflejándose en el bolsillo de los consumidores mexicanos, en gran medida por la necesidad de importar combustibles para cubrir la demanda interna.
Aunque el experto consideró probable que el gobierno recurra a subsidios o estímulos fiscales para evitar que el alza llegue directamente a las estaciones de servicio, esto no elimina el costo económico, sino que lo traslada a las finanzas públicas.
En la práctica, el consumidor termina pagando de todas formas, pero a través de impuestos o de menores recursos disponibles para otras áreas del gasto público, en muchos casos prioritarias
explicó Flores.
El especialista añadió que si México contara con la capacidad suficiente para abastecer el mercado interno y mantener exportaciones, podría estar aprovechando el actual ciclo alcista de los precios del petróleo. Sin embargo, con la política energética aplicada desde el sexenio pasado, esa oportunidad parece haberse perdido.
“Reconocer esa oportunidad implicaría admitir que la estrategia de autosuficiencia basada en refinación fue un desacierto de la administración anterior”, concluyó.
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