La Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) identificó una alta concentración de Walmart, Soriana y Chedraui, en cadenas de autoservicio con presencia nacional, principalmente en los formatos de bodega, supermercado, hipermercado y megamercado.

La autoridad reguladora publicó el ‘Estudio de Competencia en el canal moderno del comercio al menudeo de alimentos y bebidas’, en el que identificó la necesidad de facilitar la entrada de más competidores a ese mercado.

Para la Cofece, el hecho de que no haya suficiente presión competitiva impide que los consumidores accedan a mejores precios.

Además, esta elevada concentración favorece el poder de negociación de las grandes cadenas minoristas frente a sus proveedores de menor tamaño, lo que podría provocar su salida del mercado y dañar su capacidad para innovar

En el mercado mexicano de tiendas de autoservicio existen sólo tres cadenas con presencia nacional –Walmart, Soriana y, en menor medida, Chedraui–, que en algunas regiones enfrentan competencia de cadenas locales bien posicionadas.

La competencia de tiendas de autoservicio es local, es decir, que los consumidores compran en las tiendas más cercanas para reducir costos y tiempo de viaje.

Para el análisis de este mercado, el estudio definió áreas de influencia para estas tiendas de grandes superficies, que se clasificaron en cuatro tipos, de acuerdo con el número de habitantes por hectárea:

– Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM)

– Zonas urbanas con densidad de población superior a la media

– Zonas urbanas con densidad de población inferior a la media

– Resto del país

En 10% de las áreas de influencia del país solo existe una tienda de autoservicio; en 15% hay un duopolio; en 24% hay tres participantes y en 51% restante hay más de tres tiendas del canal moderno.

En 87% de las áreas de influencia con un solo participante, la marca presente es Walmart.

Barreras de entrada

El estudio señala que en 1,592 municipios, donde habitan más de 17 millones de personas, no hay tiendas de autoservicio, mientras que en 255 solo hay una tienda de autoservicio (sin considerar tiendas de conveniencia).

La autoridad de competencia señaló que la falta de competidores se debe, en parte, a obstáculos regulatorios que inhiben su entrada, mediante trámites y requerimientos que elevan los costos o, en su caso, hace prohibitivo la instalación de tiendas de autoservicio.

En gran medida, solo las grandes cadenas nacionales pueden sortear estas barreras pues cuentan con la capacidad económica para conformar equipos legales especializados en trámites, a diferencia de las cadenas de autoservicio regionales o locales con menos recursos.

El costo administrativo promedio de los trámites estatales y municipales requeridos para abrir un establecimiento del canal moderno varía, según el formato de bodega, supermercado, hipermercado y megamercados de 95,000 pesos –para los más pequeños– hasta 653,000 pesos.

Adicionalmente, el mayor costo es el de las pérdidas en ventas por no poder operar hasta que concluya la gestión de trámites.

Se calcula que por cada día que una tienda de autoservicio tarda en recibir sus autorizaciones para abrir sus puertas, deja de vender 1 millón de pesos aproximadamente, con una duración promedio de casi un año.

Del mismo modo, los consumidores dejan de tener la oportunidad de acceder a una opción diferente de abasto tanto en precio como en diversidad de productos, además de que impide la activación de mayores fuentes de empleo.

Mercado concentrado

La concentración de mercado también otorga a las tiendas de autoservicio el poder de compra para realizar prácticas comerciales que provocan en sus proveedores de menor tamaño costos imprevistos. También les transfiere el riesgo de que no se vendan los productos que la cadena minorista ya adquirió.

Entre dichas prácticas están pagar fuera del plazo establecido, aplicar cargos no negociados o devolver mercancía sin acuerdo previo, lo que afecta sus ganancias, al extremo de que podría precipitar su salida del mercado pues no cuentan con suficientes recursos para hacerles frente.

Esto ocurre a pesar de que existe un convenio entre minoristas y las grandes cadenas que incluye el Código de Prácticas Comerciales Competitivas, el cual es poco conocido por los pequeños proveedores.

Sin embargo, no incluye todas las prácticas que pudieran ser consideradas abusivas y que requiere de una revisión por parte de la Secretaría de Economía (SE) respecto al uso de mecanismos de monitoreo, evaluación, sanción y solución de controversias.

El canal moderno de comercio al menudeo de alimentos y bebidas capta 19% del gasto familiar para la compra de dichos productos, por ello es relevante fortalecer las condiciones de competencia en este mercado.

Para tal efecto, la COFECE propone que las autoridades estatales y municipales modifiquen o eliminen disposiciones que limitan el número y variedad de participantes.

Asimismo, recomienda establecer ventanillas únicas en estados y municipios para autorizar el establecimiento y operación de más tiendas de autoservicio, donde el Ejecutivo podría colaborar mediante el diseño de un programa de asistencia o de mejores prácticas.

Por otro lado, plantea promover entre las pequeñas y medianas empresas el Código de Prácticas Comerciales Competitivas, además de ampliarlo para prohibir que las cadenas minoristas cobren a sus proveedores por situaciones atribuibles a la tienda, pérdidas de artículos después de la entrega y errores en los pronósticos de ventas.

El estudio también propone establecer medios de protección a los proveedores ante posibles represalias de las cadenas comerciales y que la Secretaría de Economía vigile de manera proactiva el cumplimiento de las condiciones del Convenio.

Para la Cofece, generar una mayor presión competitiva en el mercado del canal moderno del comercio al menudeo impulsará su eficiencia, lo que se vería reflejado en mejores precios finales de alimentos, bebidas y otros bienes que adquieren las familias mexicanas.