23 de enero 2019 | 8:55 am

No todo lo que brilla es oro para una startup mexicana. Ni siquiera cuando se trata de Sequoia y Andreessen Horowitz, dos fondos de inversión que fueron los más importantes y activos en 2018, según la revista Forbes, y que impulsan a startups que buscan llegar a un nuevo nivel de crecimiento. 

Altamente reconocidos en Silicon Valley y a nivel mundial por sus inversiones en firmas como LinkedIn, PayPal, YouTube o WhatsApp, estos fondos tienen algo en común, más allá de poseer un portafolio de compañías altamente exitosas: ambas fueron rechazadas por la mexicana YaloChat, una plataforma de inteligencia artificial que permite a las empresas gestionar la relación con clientes a través de WhatsApp, Messenger y WeChat.

Nos empezaron a caer correos de diferentes fondos de Silicon Valley que habían escuchado de nosotros. Estamos hablando de fondos como Adreessen Horowitz o Sequoia y otros más. Esto nos permitió analizar cuál era el partner ideal

Javier Mata, fundador de YaloChat, en entrevista con EL CEO

Mata narró que a diferencia de otras empresas, YaloChat no estaba interesada en cerrar una ronda de inversión sino hasta más adelante. Entre las proposiciones, también recibieron en octubre de 2018 el correo de Sierra Ventures, el fondo que ha inyectado capital a firmas como Wizeline, de Bismarck Lepe o la fintech mexicana Clip, de Adolfo Babatz.

A diferencia de las otras firmas de inversión, Sierra Ventures mantiene un enfoque más claro hacia empresas desarrolladoras de CRM o software para la atención y seguimiento del cliente.

Fue un miércoles cuando se reunieron con Mark Fernandes, managing director de Sierra Ventures. Para el viernes, Mata y sus socios ya tenían una propuesta de inversión por 10 millones de dólares.

¿Qué hacía diferente a YaloChat?

El fundador de la startup recordó uno de los comentarios de Tim Guleri, también socio de Sierra Ventures.

“Nos dijo: ‘¿Saben que una empresa como ésta, pero con otra tecnología y que aprovechó otras tendencias, fue la que vendí por 3,200 millones de dólares? Existen compañías de miles de millones de dólares que aprovecharon estas tendencias y estábamos esperando a una que hiciera lo mismo con la mensajería’”, describió Mata.

Para cuando Mata y sus socios se sentaron con Fernandes y Guleri, la empresa ya era rentable.

YaloChat, fundada a finales de 2016, alcanzó la rentabilidad en el tercer trimestre de 2018. Si bien Mata no detalló los ingresos que la compañía registró el año pasado, resaltó que estos fueron 10 veces mayores a los de 2017.

Equipo de YaloChat (Tomada de Facebook)

Con 10 millones de dólares en la bolsa, YaloChat buscará su expansión a nuevos mercados de Latinoamérica, India y el sureste de Asia. Hoy, la firma ya tiene presencia en Brasil, China, Colombia e India. Además buscan atraer talento.

Si bien otras startups también desarrollan chatbots y hay compañías de mayor tamaño que están apostando por la creación de asistentes, el valor de la empresa está en la plataforma que creó y en la que los chatbots apenas son la punta del iceberg.

Por ejemplo, les brinda a sus clientes herramientas como People Service con la que pueden empezar a guardar preferencias, gustos e información de sus usuarios para proveerles de una experiencia personalizada.

“Hoy, ¿cuántas personas tienen WhatsApp o usan Messenger? El que puedas construir un sistema que permita tener todas esas interacciones y además brindar un trato personalizado para los clientes de empresas abre una puerta a un mercado gigantesco. Imagina que Pepsi va a poder hablarle de manera directa a cada uno de sus clientes, entregarles publicidad personalizada”, mencionó Mata.

Para 2019, el objetivo está claro: llegar a 100 clientes empresariales desde los 36 que hoy poseen y entre los que se encuentran Pepsi, Nike y Elektra.

Mata estima además que las ventas de la compañía puedan ser 10 veces mayores a las de 2018.

“Queremos construir la empresa de enterprise software más significativa en la región. Hacerle el día a más de 1,000 millones de clientes a través de nuestro sistema operativo alojado en las empresas”.