Google Hong Kong

16 de octubre 2018 | 2:08 pm

En 2010, Google, el buscador más utilizado a nivel mundial con 1,800 millones de visitas cada mes, dejó de dar servicio en China debido a las exigencias para realizar búsquedas con filtro en el país asiático.

La compañía posteriormente perdió el acceso al mercado de 772 millones de usuarios de Internet, de acuerdo con el portal Statista.

Ocho años después, Google quiere volver por lo suyo. Sundar Pichai, durante el 25 aniversario de la revista Wired, dijo que sería posible garantizar el 99% de las búsquedas realizadas por los habitantes de China.

El Proyecto Dragonfly,  revelado por primera vez por The Intercept a principios de este año,  es el producto con el cual el gigante tecnológico considera regresar a China. La plataforma podría bloquear los resultados de búsqueda para las consultas que el gobierno chino considere delicadas, como derechos humanos y  protestas estudiantiles.

Pichai planteó que buscarán encontrar un equilibrio entre el servicio de búsqueda que ofrecen y las restricciones del gobierno.

Llegamos muy temprano. No sabíamos si podríamos o haríamos esto en China, pero sentimos que era importante explorar. Tengo una opinión a largo plazo sobre esto y creo que es importante para nosotros, teniendo en cuenta la cantidad de usuarios que hay

Sundar Pichai, CEO de Google

Números que seducen a cualquier tecnológica

Al poner en marcha el buscador, Google podría nutrir de servicios a cerca de 800 millones de usuarios que hoy se conectan a internet en ese país.

Por otra parte, la población de China está conformada por 1,386 millones de habitantes, de acuerdo con el Banco Mundial, lo cual significa que el número de usuarios navegando en internet incrementará.

Este aumento también representa una ventaja en materia de datos para el principal negocio de Google: anuncios de publicidad personalizada en sus sitios o en sitios externos que solo el trimestre pasado generaron 28,000 millones de dólares en ventas para Alphabet, matriz de Google.

Empresas tecnológicas chinas como Alibaba, Baidu y Tencent tienen en conjunto hasta 900 millones de usuarios activos al mes, según el World Economic Forum.

Además de que estas tres tecnológicas financian el 30% de las principales startups de China. Por ejemplo, Didi Chuxing  con 50,000 millones de dólares, Meituan-Dianping con 30,000 millones y JD.com con 56,000 millones.

Neutralidad, en peligro

El regreso de Google a China, a costa del bloqueo de  información que al gobierno local no apruebe, ha provocado críticas de organizaciones a favor de los derechos humanos e incluso de sus propios empleados.

Esto porque contribuirían a un gobierno que se ha caracterizado por no garantizar el derecho a la información y a la libre expresión en la red. El incurrir en esta práctica también pondría en riesgo la Neutralidad de la Red.

De acuerdo con  el Internet Interdisciplinary Institute, la neutralidad “ hace referencia a que el acceso a la red no esté restringido por ningún tipo de discriminación. La noción de neutralidad de la red, por lo tanto, identifica tanto una problemática de tipo tecnológico -el acceso- , como una de tipo político”. Lo cual significa que Google restringiría el acceso a contenido con motivos de censura.

Aunque no es la primera compañía tecnológica que cede ante el gobierno Chino. El año pasado Apple fue obligada a quitar las aplicaciones de VPNs, Virtual Private Network, que servían para librar la censura.

Para mantener su posición en el mercado y evitar la posible prohibición de venta de dispositivos iPhone, el core de la empresa, debió cumplir con la ley en materia de VPNs y cerrar las puertas hacia una navegación libre.

Las empresas tecnológicas de origen estadounidense, que han decidido entrar al mercado Chino, se enfrentan constantemente al dilema de  someterse a la restricciones del gobierno o renunciar al mercado.

“Las empresas estadounidenses luchan en particular para asegurarse la supremacía en el terreno de la Inteligencia Artificial”, aseguró Susan Aaronson, especialista de comercio internacional en la Universidad de George Washington.