Con 48 millones de clientes, una estrella, Anitta, en la junta directiva, y el funk para promover inversiones, el banco digital Nubank revolucionó el mercado en Brasil y ahora aspira a una valoración superior a 50,000 millones de dólares en su estreno en Wall Street.

La fintech fundada en 2013 por el colombiano David Vélez —hoy director ejecutivo—, el estadounidense Edward Wible y la brasileña Cristina Junqueira, hará su oferta inicial de acciones el 9 de diciembre en el New York Stock Exchange (NYSE). 

De resultar exitosa, Nu Holdings, convertida en dueña de uno de los mayores “neobancos” del mundo junto al británico Revolut, superará al tradicional brasileño Itaú Unibanco, el más grande del país en el sector privado.

Será un nuevo hito para Nubank, que actualmente es el unicornio más valioso de América Latina, al ser una startup valuada en 30,000 millones de dólares, de acuerdo con CBInsights, con una mayoría de clientes en Brasil, además de Colombia y México.

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Su Oferta Pública Inicial (OPI) incluye la posibilidad para clientes de convertirse en socios sin pagar, destinando hasta unos 40 millones de dólares a BDRs, certificados equivalentes a acciones negociadas en la bolsa paulista.

En junio, Nubank atrajo una inversión de 500 millones de dólares del fondo Berkshire Hathaway de Warren Buffet, reconocido por sus inversiones triunfadoras. Su respaldo se sumó al de fondos renombrados como Sequoia (inversor de Airbnb) y el chino Tencent.

Enfocada en servicios de pago con tarjetas de crédito sin costos asociados, Nubank se propuso eliminar la burocracia y las altas comisiones, con la agilidad del smartphone y una mayor transparencia.

La exitosa idea hizo de Vélez, de 39 años, uno de los multimillonarios listados por Forbes, con una fortuna de 5,200 millones de dólares que, dijo, donará en su mayor parte.

Funk e inclusión

Los jugadores del mundo bancario digital como Nubank, Banco Inter, Neon o C6 Bank alcanzaron con su modelo juvenil y dinámico a un segmento desatendido o relegado por las grandes entidades en Brasil. 

“Abrieron más posibilidades a consumidores con menores ingresos, de clase media o media baja, además de un público joven económicamente prometedor”, señala Thaís Cárnio, especialista en bancos y profesora de la Universidad Presbiteriana Mackenzie. 

Con más de 80 millones de cuentas actualmente, las fintechs compiten en un mercado “concentrado en cinco grandes bancos”, dos públicos (Caixa y Banco do Brasil) y tres privados (Itaú, Bradesco y Santander Brasil), explica Cárnio.  

Rafael Schiozer, profesor de Finanzas de la Fundación Getulio Vargas – EAESP, afirma que, pese a la modernización de las entidades bancarias tradicionales, “los bancos digitales, y Nubank en particular, tienen mayor capacidad para incluir rápidamente a personas que de otro modo hoy no estarían bancarizadas”, gracias especialmente a su base tecnológica y su agilidad como empresas jóvenes.

Y aún hay espacio de conquista: unos 182 millones, sobre 213 millones de brasileños, acceden a servicios bancarios, según datos oficiales. 

Desde marzo de 2020, se sumaron 17 millones, especialmente para recibir ayudas gubernamentales. En ese periodo de pandemia, Nubank casi duplicó sus clientes locales, a 41 millones. 

Desde su aparición, Nubank amplió también su oferta a cuentas de ahorro, préstamos y seguros. Y lanzó recientemente su plataforma de inversiones bajo el mismo principio de simplicidad.

“Si el negocio da lucro / mi parte yo quiero (…) / porque nuestra gente ahora también tiene espacio”, dice el funk interpretado por el popular cantante MC Jottape, con un videoclip rodado en una favela.

La campaña “Dueños de un trozo” incluye a influencers, como una chef que equipara las acciones bursátiles a porciones de una torta de coco.   

‘Asimetrías’

Aunque es comparable con los grandes por su número de clientes, “Nubank aún no está entre las 20 mayores instituciones financieras” de Brasil, explica Schiozer.

Según este especialista, Nubank, enfocada hasta el presente en crecer con inversiones y adquisiciones, tiene ahora el reto de generar ganancias: en 2020, perdió 171.5 millones de dólares, y este año acumuló hasta septiembre un rojo de 99.1 millones de dólares.   

Rubens Sardenberg, director de Regulación Prudencial, Riesgos y Asuntos Económicos de la asociación de bancos Febraban, considera a estas tecnológicas una “amenaza potencial”.

Nubank preocupa especialmente. Febraban advirtió en un artículo reciente en la prensa local de “asimetrías” regulatorias que pueden “distorsionar la competencia”.

“La regulación se tiene que ajustar; una cosa es una fintech de garaje y otra, una empresa que va a la bolsa”, dice Sardenberg.  

En el mercado de tarjetas, ejemplifica, “un banco tiene desventajas, como requerimientos de capital mayores, frente a las instituciones de pagos”.

Cárnio ve “gran expectativa en el estreno de Nubank (en bolsa), porque proveerá mucha información para el futuro de otras fintechs brasileñas”.