8 de noviembre 2018 | 4:43 pm

Foxconn, la compañía tailandesa que provee de pantallas a gigantes tecnológicos como Apple, fue recibida con los brazos abiertos en Wisconsin, donde el año pasado anunció que abriría una planta que traería grandes beneficios económicos para los locales, sin embargo, al día de hoy parece que lo prometido por la empresa podría no salir del todo bien.

El Gobierno estadounidense prometió a la empresa incentivos fiscales por hasta 3 mil millones de dólares si colocaban la planta en Wisconsin. 

El gasto se incrementó a 4,100 millones de dólares al tomar en cuenta los 764 millones con que incentivaba el gobierno local, 140 millones por una nueva línea de electricidad que llegará a la planta y otros costos adicionales.

El subsidio equivale a 230,000 dólares por trabajo ofrecido por la empresa, el incentivo más grande en la historia de Wisconsin y el mayor dado a una empresa extranjera en la historia del país.

A cambio, la compañía se comprometió a invertir 10 mil millones, generar 13,000 nuevos empleos y construir una planta de 22 millones de pies cuadrados para la fabricación de pantallas televisivas de cristal líquido de 75 pulgadas.

Ahí empezaron las promesas rotas. Recientemente, Foxconn cambió el plan y anunció que la planta solo fabricaría pantallas ‘Al 8K +5G’, de menor tamaño y manufacturadas por robots, lo que puso en duda la cifra de creación de empleos.

No es la primera vez

Foxconn prometió invertir 5 mil millones de dólares y crear 50,000 empleos en la India, cifra que más tarde recortó. En 2011, prometió una inversión de 5 mil millones en Brasil, sin embargo, ese plan no se realizó, recuerda el Washington Post.

Harrisburg, en Pensilvania, fue otro de los lugares afectados donde la tecnológica prometió invertir 30 millones y contratar a 500 trabajadores, hecho que nunca pasó.

Falta de personal calificado

El mayor problema con que se ha enfrentado la compañía es la falta de personal calificado para los puestos que ofrecen, por lo que, según fuentes del Wall Street Journal, Foxconn ha analizado mudar a ingenieros de China a Wisconsin.

“Es muy difícil encontrar personal cualificado para nuestro mercado” dijo la dueña de la empresa Express Employment Professionals, Loretta Olson, quien participó en la decisión de los beneficios otorgados a Foxconn en Wisconsin.

Olson mencionó que actualmente las empresas locales hacen esfuerzos extras para elevar los beneficios a sus empleados y evitar perder mano de obra calificada ante la trasnacional.

A mediados de octubre, personal de Foxconn entrevistó a 300 personas luego de una feria de reclutamiento de personal, sin embargo, los postulados habían sido 1,300 y no todos eran provenientes del estado.

Para subsanar el problema, Foxconn estableció conexiones con escuelas locales para entrenar a los trabajadores de acuerdo a sus necesidades.

En agosto, la empresa dijo que donaría 100 millones de dólares a la escuela de ingeniería para ayudar a crear una facultad de investigación que colaborara con la compañía, sin embargo, captar empleados en Racine puede ser un reto, dado que el 55% de los egresados de ingeniería opta por irse a otros estados.

Según el Wall Street Journal el esfuerzo del presidente de la empresa, Terry Gou, para convencer a ingenieros de que se muden no ha tenido mucho éxito, pues Wisconsin no es tan atractivo como NY y California.

Aunque Foxconn negó esa información, la posibilidad da más razones a quienes critican los beneficios públicos otorgados a la empresa para atraerla, situación que ya cobró su primera víctima política: el gobernador Scott Walker, quien no logró su reelección en las elecciones intermedias celebradas esta semana.

Las opciones del nuevo gobernador

La administración anterior dio a Foxconn beneficios que le permitirían extraer 7 millones de galones de agua diarios del Lago Michigan, lo que va en contra de las normas para la protección de dicho lugar.

El triunfo del demócrata Tony Evers en la gubernatura del Estado no puede lograr cancelar el proyecto, por los términos del contrato, sin embargo, está en sus manos contrarrestar el impacto ambiental que la empresa representa, a través del Departamento de Recursos Naturales.

Evers dijo al Wisconsin State Journal que ya consultó a científicos para analizar el proceso de construcción, mismos que han encontrado varias fallas en el este.

Una nueva regulación a la obra puede incluir también reglas sobre la contaminación del aire, agua y el retiro del agua.

La cantidad de dinero subsidiada por el gobierno -y por los ciudadanos que pagan impuestos- equivale a 1,774 dólares por habitante de Wisconsin, dinero del cual no hay una garantía clara de recuperación.