Un círculo de amigos, cuñados y empresarios cercanos a Adán Augusto López Hernández —exgobernador, exsecretario de Gobernación y hoy senador— ha tejido una red de negocios, contratos públicos y propiedades dentro y fuera del país, que prosperó al amparo de su influencia política.
La nueva Ley, aunque revisada, sigue con vacíos, ambigüedades y concentra poder sobre la privacidad ciudadana, desde registros de usuarios hasta un historial de llamadas y geolocalización, sin contar la CURP biométrica, que también aumenta ese control, pese a ser parte de otra Ley.