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11 de junio 2019 | 5:00 am

El uso ilegal de armas de fuego es un problema cada vez más relevante para la seguridad en México.

Entre 2013 y 2018, el número de carpetas de investigación abiertas por homicidios dolosos y culposos en el país tuvo un incremento de 102%, revelan datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Tan solo el año pasado se registraron más de 34,000 homicidios a nivel nacional, de los cuales 70% fueron realizados con este tipo de armas, estima la organización civil México Evalúa.

En ese lapso, los decomisos realizados por la Secretaría de la Defensa Nacional se redujeron alrededor de 75%.

Además, la tasa estimada de armas de fuego en posesión de particulares -tanto registradas como no registradas- pasó de 1.7 por cada 100 habitantes en 2004, a 12.9 por cada 100 habitantes en 2017, de acuerdo con cifras de la organización internacional Gun Policy.

Este es el tamaño del problema del uso ilegal de armas de fuego en México, en cifras.

El mercado de armas en México

Tener un arma en México no es ilegal.

El artículo 10° de la Constitución establece el derecho de poseer armas de fuego en el domicilio para legítima defensa. Pero no es posible, para fines legales, comprar armas de cualquier proveedor.

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) es quien tiene el monopolio de armas en el país, tanto para las corporaciones policiales como para los civiles.

Esta funge como intermediaria entre vendedores y compradores de armas; es decir, no se dedica a la compra-venta de armas propiamente hablando, sino que su responsabilidad recae en adquirir y distribuir armas a los gobiernos locales, compañías privadas e individuos que busquen adquirirlas, a excepción de las armas prohibidas por ley y aquellas reservadas para el uso exclusivo del Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Guardia Nacional

explica la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos en su informe Graves violaciones de derechos humanos: el tráfico legal e ilegal de armas a México.

Sin embargo, la mayoría de las armas que se portan y utilizan en México no están registradas por la Sedena. Al cierre del tercer trimestre del año pasado existían 3,156 licencias de portación de armas de fuego vigentes, expedidas a individuos particulares, pero había 109,698 armas registradas.

Ese mismo año, la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) registró que aproximadamente 818,843 hogares poseían un arma de fuego para protegerse de la delincuencia y que al menos 25.7 millones de personas en el país escucharon frecuentemente disparos cerca de su hogar.

Un año antes, la encuesta registró a 21 millones de mexicanos en esa situación.

“Esto preocupa y mucho, pues evidencia que el país tiene un grave problema de circulación de armas a través del mercado negro. Lo más alarmante es que el Estado no cuenta con las herramientas necesarias para combatir este problema”, señala el documento La prisión preventiva oficiosa: insuficiente para el control de armas de fuego publicado por México Evalúa la semana pasada.

La organización Gun Policy presenta datos entre 2004 y 2017 sobre la existencia de armas registradas y la estimación de armas ilegales en México.

Es necesario destacar que la cifra de armas de fuego ilegales es una estimación, por lo que puede distar de la cifra real.

La organización también presenta información sobre el incremento de la posesión de armas de fuego por cada 100 habitantes en el país.

Estados Unidos y el flujo ilegal de armas

Para explicar el problema de las armas ilegales, es necesario voltear a la frontera norte.

Se calcula que cada año llegan 213,000 armas al mercado negro de México, procedentes de Estados Unidos. Sin embargo, la cifra podría ser mayor.

Tan solo entre 2010 y 2012 se vendieron 253,000 armas para traficar en México anualmente, señala un estudio del Instituto Transfronterizo de la Universidad de San Diego.

La mayoría de las compras de armas de fuego que tienen como destino el mercado negro mexicano se realizaron en Texas y Arizona, de acuerdo con una base de datos creada por la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de los Estados Unidos, procesada por la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos.

Entre los estados mexicanos en donde más se encontraron armas de fuego vendidas ilegalmente están Tamaulipas, Sonora, Nuevo León, Ciudad de México, Sinaloa y Chihuahua.

Actualmente, las leyes en Estados Unidos facilitan la exportación de armas de fuego y municiones a todo el mundo.

En mayo de 2018, Washington propuso calificar como “no militares” a los rifles de asalto semiautomáticos y otras armas de fuego, así como eliminar el requisito para la notificación pública de la compra.

“Resulta ahora por demás probable que grupos de la delincuencia organizada en México cuenten con una fuente de armas barata y casi ilimitada, lo que daría pie a una creciente espiral de violencia armada”, explica el estudio Graves violaciones de derechos humanos: el tráfico legal e ilegal de armas a México.

Aunado a esto, crear una agenda bilateral que afronte el tráfico de armas es poco probable, debido a que es un negocio altamente lucrativo en Estados Unidos y las corporaciones productoras de armas tienen un intenso trabajo de cabildeo para incidir en las decisiones políticas, señala México Evalúa.

Armas robadas o extraviadas

Entre 2006 y 2017, más de 20,000 armas vendidas a fuerzas federales y policías fueron reportadas como desaparecidas ante la Sedena, de acuerdo con la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos.

Entre los que reportaron robos o pérdidas se encuentran corporaciones estatales y la policía judicial, demás de la Policía Federal, la Procuraduría General de la República (ahora Fiscalía), el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) y el Servicio de Protección Federal, órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Gobernación.

Entre 2010 y 2016, se registró un alza entre las armas perdidas, en comparación con las que fueron vendidas por la Sedena.

Guerrero reportó 20% de las armas adquiridas como robadas o extraviadas. Le siguieron Tamaulipas (11%), Ciudad de México (8%), Coahuila (7%), Chiapas (6%), Tlaxcala (5%), Sinaloa (5%), Durango (5%), Chihuahua (5%), Oaxaca (5%) y Veracruz (4%).

Más armas homicidas, menos recuperaciones

Se estima que 70% de las armas de fuego recuperadas y rastreadas en México provienen de la Unión Americana, de acuerdo con datos del Departamento de Justicia de Estados Unidos entre 2011 y 2016.

Sin embargo, la recuperación de armas en México se redujo casi 75% desde 2013, con la entrada de Enrique Peña Nieto a la presidencia, muestra información obtenida vía transparencia por la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos.

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, se han retomado los programas de entrega voluntaria de armas, a cambio de dinero en efectivo. A finales de abril, la Ciudad de México informó que se hizo con 1,500 de estos artefactos.

Sin embargo, pese a los esfuerzos el número de carpetas de investigación por posibles delitos de homicidio doloso y culposo tuvieron una baja de apenas 1% entre abril de 2018 y abril de 2019, señalan datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

En comparaciones anuales, desde 1997, cuando México comenzó a registrar de manera formal el número de homicidios cometidos con armas de fuego, se registra una baja en los delitos entre 2000 y 2006. Posteriormente, las cifras han ido al alza.

Desde que se inició el conteo, la cifra de homicidios con estas características, tanto culposos como dolosos (excluyendo carpetas por posible delito de feminicidio, desde 2018) ha crecido 698%, de acuerdo con datos oficiales.