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30 de noviembre 2018 | 11:59 am

AMLO es el único presidente en recibirlo y con ello el primero en asumir la responsabilidad de representar a la comunidad que se lo entrega y marcar el inicio de una relación distinta: el bastón de los pueblos indígenas.

Mañana, cuando Andrés Manuel tome posesión como presidente de la República también recibirá el Bastón de Mando de los pueblos indígenas por parte de 32 gobernadores indígenas del país.

Ese bastón es un símbolo de respeto que se otorga a un mandatario, quien, al recibirlo, asume un compromiso de inclusión y respeto con estas comunidades.

“El Bastón de Mando para los pueblos indígenas significa el reconocimiento de la autoridad que los pueblos dan a quienes han elegido, a quien reconocen con el compromiso, sabiduría y legitimidad para representarlos”, explica la profesora e investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), María Teresa Camacho.

Para su entrega, se hará una pequeña ceremonia de aceptación y respeto en el Zócalo, donde AMLO asumirá el cargo de gobernante de las comunidades originarias.

Hasta ahora, se prevé que sea entregado por Hipólito Arriaga, representante de las comunidades indígenas a nivel nacional.

“López Obrador será el primero porque los pueblos indígenas lo eligieron por sus propios usos y costumbres y con su propia autonomía”, aseguró Arriaga en entrevista para Imagen Televisión.

“Quien lo recibe tiene que responder ante ellos, mandar obedeciendo a los pueblos. No significa entregar el poder, es solo recibir el compromiso hacia los pueblos”, subraya Camacho.

Este acto simbólico marca la pauta para una nueva relación entre las comunidades indígenas y el estado mexicano, basada en el reconocimiento de sus derechos en las leyes, al respeto de sus territorios y sus derechos colectivos, destacó la investigadora del CIESAS.

Consultas populares y pueblos indígenas

Las luchas de las comunidades indígenas se originan por la contaminación y destrucción de los ecosistemas, reservas naturales, cultivos o sitios naturales sagrados, así como el despojo de agua o territorio. Esta batalla espera suavizarse con la entrega del bastón.

“(La entrega del bastón) implicaría que las consultas se tengan que hacer de formas legales para que el reconocimiento de estos pueblos como sujetos de derecho sea la base de la relación con los indígenas”.

“Hay actores o grupos indígenas que se están asumiendo como sus representantes y en realidad no fueron elegidos por el pueblo ni por sus organizaciones”, dijo la profesora del CIESAS..

“Las consultas no están respondiendo al proceso de consulta que se tiene que llevar en el caso de pueblos indígenas”.

Ayer, el Congreso, donde Morena es mayoría, aprobó la ley que crea el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, con el que pretende consultar con los pueblos originarios de cada región, diversas organizaciones y expertos en temas de medioambiente han alertado sobre los peligros en la construcción de estas obras para el ecosistema y las tierras de las que dependen distintas comunidades.

De acuerdo a cifras del Inegi, en México hay alrededor de 14 millones de indígenas, una de ellas es la comunidad nahua de Santa María Ostula, en Michoacán, que ha sido la más violentada en la última década por luchar contra el saqueo de su territorio.

Hace nueve años fundaron Xayacalan, un asentamiento ubicado en la franja costera que busca impedir el despojo de más de 7,000 hectáreas donde hay 14 concesiones mineras.

En México existen al menos 205 conflictos comunitarios contra megaproyectos y en defensa del territorio y los bienes naturales, según los estudios de la académica del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad Nacional Autónoma de México, María Fernanda Paz, citada por The New York Times.

Un simbolismo condicionado

Si así lo desearan, los pueblos indígenas pueden retirarle el Bastón de Mando a López Obrador.

“Es un mandato que se le da a una autoridad que se reconoce como legítima, pero que está siendo vigilada por los pueblos”, dijo el maestro en estudios mesoamericanos por la Universidad Autónoma de México Daniel Altbach.

Si la autoridad no responde a ese compromiso que se establece con los pueblos, el bastón puede ser retirado a través de las asambleas comunitarias.

Una tradición milenaria

Este acto simbólico tiene su origen en el el ‘tlaquimilolli’ o bulto sagrado y se deriva del verbo quimilioa, que significa “envolver algo en mantas”.

“Contenía los símbolos de una deidad tutelar así como la memoria histórica del pueblo cuya identidad resguardaba”, explica el doctor en historia e investigador en el Instituto de Investigaciones Históricas y de la UNAM, Guilhem Olivier.

“El bulto sagrado expresaba en sus elementos constitutivos la acción de la deidad protectora y los acontecimientos fundadores de la identidad de los pueblos”.