26 de noviembre 2018 | 5:00 am

El dominio del presidente electo Andrés Manuel López Obrador y de su partido Morena encontró un primer e importante contrapeso político: los gobernadores.

Los 12 mandatarios estatales del Partido Acción Nacional (PAN) y, por separado, Enrique Alfaro, gobernador electo de Jalisco e integrante de Movimiento Ciudadano (MC), exigieron públicamente que se respete el federalismo y criticaron un intento de sometimiento.

El  nuevo frente abierto cobra fuerza por el peso político de los inconformes.

José Antonio Crespo, analista político, ve en la acción una comunicación, al menos, entre los panistas que habían estado muy callados, con excepción de Javier Corral, para reflejar una postura dura sobre todo ante el tema de los superdelegados morenistas.

Los gobernadores, salvo Alfaro y Corral, habían estado muy callados y conciliatorios, pero esto refleja que estos gobernadores están poniendo una protesta en relación a los superdelegados, porque efectivamente se van a ver muy limitados

José Antonio Crespo, analista

“La colaboración no debe ser entendida como sometimiento de los órdenes locales, incluyendo a las autoridades legítima y legalmente elegidas para gobernar como es nuestro caso. El país se construye de abajo hacia arriba, desde el espacio local. Resolver los problemas requiere conocimiento del territorio, cercanía con la población y atención a las peculiaridades de cada región”, indica la misiva del PAN.

Los gobernadores firmantes son Martín Orozco de Aguascalientes, Francisco Vega de Baja California, Javier Corral de Chihuahua, Carlos Mendoza de Baja California Sur, José Rosas Aispuro de Durango, Diego Rodríguez de Guanajuato, Antonio Echevarría de Nayarit, José Antonio Gali de Puebla, Francisco Domínguez de Querétaro, Carlos Joaquín de Quintana Roo, Francisco Javier Cabeza de Vaca de Tamaulipas y Mauricio Vila de Yucatán.

Cobijado por 109 presidente municipales, rectores universitarios, políticos locales y sociedad civil, Enrique Alfaro exigió de forma directa respeto a la autonomía de Jalisco.

Rechazó que se planteen figuras paralelas a las autoridades estatales, además exigió un presupuesto comprometido con el estado y que se escuchen sus peticiones.


“Hoy levantamos la voz para decirle con respeto, señor presidente, que no estamos dispuestos a permanecer callados ante los intentos por vulnerar el pacto federal y el orden constitucional”, lanzó el futuro gobernador.

Los temas que han provocado la protestas de los mandatarios son la creación de los delegados estatales, figuras federales que controlarán los programas sociales en las entidades; la seguridad la cual con la creación de la Guardia Nacional hará a un lado a las policías locales, además de las cuestión presupuestal para las entidades.

Acostumbrados a mandar

Salvador Mora, analista político, califica lo ocurrido como un “grito desesperado” de los gobernadores panistas y de Alfaro, que sienten un desplazamiento de sus figuras en la toma de decisiones ante los nuevos cambios en la Ley de Administración Pública Federal.

La llegada de López Obrador significa también un cambio en la estructura de las relaciones entre el Gobierno Federal y los estados. Para el politólogo, ese fue uno de los orígenes de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) encontrar una interlocución y mejorar las relaciones, pero hoy podrían estar en riesgo.

“Por momentos veo desesperado a los gobernadores para ser considerados y superar los problemas que vendrán en un futuro cercano, en cuanto que estos delegados tendrán competencia sobre el presupuesto federal y determinarán de una u otra manera políticas de intervención del gobierno federal sobre los estados y sobre los municipios”, explica.

Marko Cortés, recién nombrado como dirigente nacional del PAN, respaldó el reclamó de los gobernadores de su partido. “Nuestros gobiernos colaborarán, en el ámbito de su competencia, con las autoridades federales. Pero la colaboración no debe ser entendida como sometimiento de los gobiernos locales”.


Mora considera que el gran conflicto surge de la costumbre que tenían los gobernadores a ser figuras centrales de negociación, y con la aparición de los superdelegados ese poder se ve vulnerable sobre todo en temas de presupuesto y negociación de recursos, por lo que corren el riesgo de convertirse en “actores de segunda” frente al presidente.

El factor de la centralización de las decisiones en manos del presidente teniendo representantes personales en los estados no necesariamente va a volver eficiente el manejo de los recursos (…) evidentemente los gobernadores tendrán que alinearse a los proyectos federales por lo que sus proyectos particulares no van a dejar un sello específico

Salvador Mora, analista político

Hace unos días, en entrevista con EL CEO, Juan Zepeda, senador del PRD, lanzó un duro reclamo en contra de los gobernadores, a quienes criticó por no elevar públicamente la voz en contra de los superdelegados. “En la sombra todos se quejan del presidente electo pero nadie ha sido capaz de decirlo de frente”.

Ahora se abre la duda sobre el papel que tomarán los gobernadores priista sobre estas figuras, quienes representan a la mayoría de mandatarios estatales. En la visión de Crespo están más débiles y menos organizados pero puede ser un factor más al frente abierto de López Obrador y su “cuarta transformación”.