25 de octubre 2018 | 5:00 am

En las manos de Alfonso Ramírez Cuéllar estará la importante tarea de llevar la batuta en la negociación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2019, pieza toral para el inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y su prometida cuarta transformación.

Acabar con el sistema de “moches”, darle prioridad a los programas sociales, transparentar las negociaciones y abrir el debate a la ciudadanía son algunas de las promesas que, según el legislador, se verán reflejadas en la creación, discusión y aprobación del paquete económico.

Desde la lucha de a pie junto a campesinos y deudores como dirigente de El Barzón hasta su oposición junto a un sector social al Fobaproa, hoy el activismo de Ramírez Cuéllar se encuentra en otra etapa que deberá realizar como presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública.

Ante el cuestionamiento sobre si llegará el primer presupuesto con prioridades sociales en México, el morenista no duda en responder afirmativamente. “Este presupuesto está teniendo una característica particular a diferencia de los anteriores: se está construyendo desde abajo con la participación de miles de personas. Se está alejando de aquellos elaborados en el gabinete”.

“Vamos a sorprender”, dijo hace un par de semanas Carlos Urzúa, futuro secretario de Hacienda, sobre el PEF 2019. Anteriormente en un mitin en Durango, López Obrador aseguró que se escucharán a todos los sectores para el proyecto pero se dará “prioridad a los más necesitados”.

“Tenemos un obstáculo pesado para el debate y la discusión del presupuesto, el costo del servicio de la deuda pública, de los requerimientos financieros del sector público. Esto está reduciendo muchísimo el margen de maniobra de todo lo que queremos hacer”, indica Alfonso Ramírez.

El ex perredista llegado a Morena destaca que uno de los criterios que van a regir al presupuesto es el de la universalidad y agrega que el grueso de las inversiones que se planean estarán destinadas a la región que concentra casi el 60% de la pobreza: Chiapas, Guerrero y Oaxaca.

“El proyecto de realizar la Convención Nacional Hacendaria para finales de noviembre tiene como objetivo recoger todas las inquietudes y propuestas de legisladores locales y federales para que el gasto en los distintos órdenes de gobierno sea ordenado, transparente, con mayor fiscalización, más austero y eficiente”, responde en entrevista.

Además destaca que desde la instalación de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública se abrió el diálogo e invitación a las organizaciones de la sociedad civil. “Esperamos que el día de la votación, en la discusión y la elaboración del Presupuesto haya un grupo de invitados permanentes de las organizaciones de la sociedad civil que han estado pugnando por la transparencia, eficiencia y a tener un papel destacado en la elaboración del ejercicio del gasto”.

Terminar con el despilfarro y los ‘moches’

A la pregunta de qué hacer con el polémico y señalado Ramo 23, Alfonso Ramírez Cuéllar asegura que la decisión saldrá de la discusión y análisis que se realice en la Convención Hacendaria, pero asegura que será uno de los puntos que generará cambios profundos en la elaboración del presupuesto.

Hay opiniones de que desaparezca. Hay otras que tiene que ser reestructurado. Pero al final de cuentas la coincidencia absolutamente de todos es que hay que hacer una cirugía mucho mayor y un cambio fundamental en los gastos que son desproporcionados. Una cosa es lo que se aprueba y otra cosa es lo que se sobre ejerce

Alfonso Ramírez, presidente de la Comisión de Presupuesto

El hablar del sistema de “moches” en la administración pública se volvió algo común, ante ello el legislador asegura que en los tiempos por venir hay convicción de que se va a tener que acabar.

“Es algo pernicioso que vulgarizó el trabajo legislativo, algo que corrompió el sistema de obras y de programas tanto en materia de desarrollo social como de inversión en infraestructura”, acota.

Hombre clave de Morena

La oficina de la Comisión de Presupuesto ubicada en la planta baja del Edificio D de la Cámara de Diputados es una de las más visitas en la presente legislatura. Hombres y mujeres con carpetas bajo el brazo van y vienen pidiendo audiencia. Desde ahí despacha Ramírez Cuéllar.

El 3 de octubre, durante la comparecencia de José Antonio González Anaya, titular de Hacienda, el presidente y fundador del Barzón subió a tribuna y le lanzó: “Usted va a cerrar una etapa. Será el último secretario de Hacienda a lo largo de los 30 últimos años. Cerrará la puerta del ocaso, cerrará la puerta de esa etapa que representa el ocaso de una forma de dirigir la economía del país (…) Con usted se va esa casta de tecnócratas que encabezaron la revolución de los millonarios”.

La trayectoria de Alfonso Ramírez tiene su origen en movimientos sociales. Es egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Su formación de izquierda se reforzó a su paso en los extintos Partido Patriótico Revolucionario (PPR) y el Partido Mexicano Socialista (PMS), más adelante vino la fundación de El Barzón y la militancia en el perredismo.

Ante la pregunta sobre la responsabilidad que tiene al encabezar la comisión más importante, al menos en esta época de cambio de gobierno, Ramírez Cuéllar no duda en afirmar: “Buscaremos construir un estado de bienestar como el que hemos estado peleando desde hace mucho”.

“Vamos a quitar muchos privilegios, mucho dispendio, mucha estructura obsoleta y acabar con el gigantismo administrativo que constituían grandes desvíos. Estamos tocando de manera muy puntual un fenómeno relativamente nuevo que se tiene que ver con la evasión y robo presupuestario a través de un sistema de empresas fantasmas y compra de facturas falsas”, asevera.

En poco más de un mes, los objetivos que el gobierno de López Obrador se ha trazado deberán comenzar a caminar al dejar atrás la transición. Para que eso ocurra una de las piezas clave será Alfonso Ramírez, quien asumirá la batuta para moldear un presupuesto acordé a lo que han denominado como la cuarta transformación. De entrada la promesa es una discusión transparente.