29 de abril 2019 | 5:00 am

Las caravanas de migrantes centroamericanos han provocado que México y Estados Unidos entablen constantes discusiones sobre la posibilidad de que nuestro país asista en la contención del flujo que cruza nuestro país con la intención de establecerse en el vecino del norte de forma permanente.

Desde octubre del año pasado, el presidente López Obrador ha hablado sobre “cortinas laborales” que, acompañadas por visas humanitarias, provocarían que los refugiados vieran en nuestro país una opción más viable de destino final. Sin embargo, números recientes revelan que varios de estos migrantes ya tienen la intención de establecerse en México y la carencia de empleo no es su única preocupación.

“Hay que tener cuidado con estas cifras, porque sólo se refieren a migrantes centroamericanos devueltos por México, y no pueden generalizarse, pero sí nos dan indicios de que México se está volviendo un país de destino importante para los migrantes de Honduras, El Salvador, y sobre todo Guatemala” explica Matthew Lorenzen, Investigador del Instituto de Geografía de la UNAM.

Josiah Heyman, director del Centro de Estudios Inter-Americanos y de Frontera, expone que el problema de la generación de empleos en México es que los sueldos, aunque son más altos que los centroamericanos, no pueden competir con los americanos. Lo que es más grave: la mayoría de las veces no son suficientes para dar un nivel de vida digno a los migrantes.

Vivir en áreas urbanas de México con el salario mínimo no es realista, y ellos están muy conscientes de cuánto pueden ganar en EU. Hay trabajos mejor pagados, que sí podrían mantener a los migrantes en México, pero los trabajadores mexicanos también quieren esos puestos Josiah Heyman, Director del Centro de Estudios Inter-Americanos y de Frontera 

El panorama es más alentador para los migrantes que se alejan del sureste del país, donde existen índices de desempleo más altos. La Casa del Migrante en Tijuana A.C., por ejemplo, además de asistir a migrantes con hospedaje y alimentos, tiene un largo historial de éxito ayudándolos a conseguir trabajos temporales y permanentes.

“No tenemos casa llena, no la hemos tenido desde 2016. Estamos estables y hay trabajo. Tenemos oficina de trabajo, le podemos conseguir empleo a gente en espera de papeles, y es una regla que si se quedan aquí por más de una semana tienen que trabajar. Tijuana tiene un montón de trabajo”, dijo el Padre Patrick Murphy, director de la Casa del Migrante en Tijuana.

El caso de Tijuana no es aislado. La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha trabajado de la mano con el Instituto Nacional de Migración y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) para establecer programas piloto que reubican a los refugiados a zonas que necesitan mano de obra, como Jalisco y Reynosa. Estas acciones toman especial importancia debido a la saturación que existe en los servicios del sureste del país.

La mayoría de las personas que solicitan condición de refugiado lo hacen en Chiapas y Tabasco. ACNUR realizó un estudio y observó que los refugiados en el sur del país tienen muchas dificultades para integrarse al tejido socioeconómico de las comunidades de acogida. La tasa de desempleo de los solicitantes es del 73% y el 82% de los niños en edad escolar no logran inscribirse. En el norte del país la situación es diferente

Florian Hoepfner, Oficial de Soluciones Duraderas de la ACNUR

Hoepfner consideró que la política pública debería enfocarse en identificar los espacios en el país donde falta mano de obra, y los sistemas educativos y de vivienda no se encuentran tan rebasados como en el sureste. En dos años, ACNUR ha reubicado a poco más de mil 400 personas, con un índice de empleo de 92% y un 100% de niños en edad escolar inscritos al escuela.

La ACNUR calcula que hay 24 mil personas en edad laboral que están a la espera de que COMAR resuelva su caso, la mayoría de ellas en el sur del país. Si todas ellas entraran al mercado laboral, generarían al erario 130 mdp. “Comparando esa contribución con el presupuesto de COMAR, que es de 20 millones, uno tendría un sistema que prácticamente se estaría auto-financiando e incluso generando ahorros”, dijo Hoepfner. El presupuesto de COMAR fue reducido en casi 5 millones en 2019.

Murphy considera que instituciones como la suya, que pueden asistir a refugiados y migrantes, también se están viendo afectadas por recortes de gobierno.

Hay casas que tienen más de cien personas diariamentes y no tiene equipo. El gobierno muy humanitario le dice ‘bienvenidos’ a los migrantes, pero ¿bienvenidos a qué?, porque nos eliminaron los recursos este año. El año pasado nos ayudaron con 35% de nuestro presupuesto y en lo que va del año: cero. Nosotros tenemos experiencia e historia y no es tan difícil, pero hay gente de otras casas que apenas comienzan y ne ncesitan la ayuda. El gobierno tiene la responsabilidad de ayudar

Padre Patrick Murphy, director de la Casa del Migrante en Tijuana

A falta de estas soluciones, Heyman cree que el reto de asimilar a los migrantes será mucho mayor. “El problema es que México no será capaz de atraer y mantener a los centroamericanos hasta que incremente su propia estructura de salarios. Los mexicanos pueden sobrevivir porque muchos de ellos tienen varias fuentes de ingreso(…) queda claro que vivir con un sólo salario (en empleos de este tipo) no es factible”.