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3 de febrero 2021 | 8:48 am

El peso de las cosas

Por: Verónica García de León*

Resulta que no son tus habilidades tecnológicas, ni siquiera la experiencia, o un segundo idioma lo que te ayudará a encontrar un nuevo empleo. Son tus habilidades blandas o psico-emocionales.

Es paradójico que esta tendencia se refuerce cuando nuestra estabilidad emocional se tambalea ante la muerte de seres queridos por Covid-19, situaciones de contagios graves y con la pérdida masiva de empleos a causa de una de las más graves crisis económicas.

De por sí, el excesivo tiempo de confinamiento y la preocupación por contagiarse de Sars-Cov-2 han incrementado trastornos como el estrés y la ansiedad. Según una encuesta elaborada por la Universidad Iberoamericana a 1,600 personas en México, 30% de la población presenta síntomas severos de ansiedad.

El caso de Sonia resulta ilustrativo sobre las habilidades blandas. Vive el duelo por la muerte de su papá a causa de Covid. Cumplir como siempre con su trabajo no ha sido fácil, a lo caótico que fue resolver la parte legal, se sumó sobrellevar su tristeza, además de la mayor demanda de tiempo que implica que sus tres hijos tomen clases en línea, y cuidar a suegro, que recientemente se fue a vivir a su casa. La colaboración de su esposo es poca, porque trabaja fuera de casa.

Con todo, ha logrado salir adelante. Dice que ir al psicólogo le ayudó, así como los antidepresivos que le prescribió. También fue importnte el apoyo de su jefe, quien le ha permitido ausentarse cuando lo requiere y que ha buscado equilibrar las cargas de trabajo entre todo el equipo a raíz del fallecimiento de su papá.

La capacidad para sobreponerse a su pérdida, sin tirar la toalla como dicen, es lo que expertos en desarrollo humano llaman resiliencia. Y la actitud de su jefe hacia ella refleja su capacidad de empatía y compasión. Las tres son soft skills muy valoradas.

Un artículo del Harvard Business Review refiere que para 93% de los empleadores, resolver problemas difíciles, comunicarse claramente y tener pensamiento crítico, son capacidades más importantes en un candidato que su grado de estudios.

Para los reclutadores, la necesidad de las organizaciones es clara ante la incertidumbre: “Han replanteado los perfiles para ocupar sus cargos estratégicos y buscan personas que destaquen en la toma de decisiones, solución de problemas, inteligencia emocional y manejo de crisis”, según la firma de reclutamiento PageGroup.

Las soft skills se pueden adquirir

Al analizar este tema, por un momento pensé: las empresas buscan empleados perfectos que soporten todo sin chistar. Pero creo que para las empresas ya ha cambiado el lema de “ponerse la camiseta”. No son más efectivos los empleados que dejan hasta la piel en el trabajo y sin protestar.

Tampoco se trata de ser perfectos, al final una persona no puede fingir tener lo que no tiene. Si un empleado busca cumplir con sus obligaciones y guardarse sus emociones, aparentando resiliencia, por ejemplo, terminará quebrándose o con burnout. No por nada, 70% de los mexicanos padecen este síndrome, según cifras del IMSS.

Por ello estas habilidades suaves, como sucede con cualquier otra, deben pulirse con ayuda externa, más aún porque no las incluyen en sus programas las universidades.

Algunas empresas parece que están conscientes de ello y las consideran en sus programas de capacitación. En una reciente encuesta a 150 gerentes de recursos humanos en América Latina que elaboró Ubits, el 54.5% planea capacitar a sus trabajadores en liderazgo, toma de decisiones, comunicación, muy por arriba del 27,7% que señaló que les enseñaría habilidades digitales y tecnológicas, tan apreciadas también en estos tiempos.

El enfoque hacia las aptitudes blandas va más allá que buscar a personas preparadas para enfrentar una crisis como la actual.

El artículo de Harvard Business Review menciona algo fundamental, la automatización del trabajo es cada vez mayor esta no alcanza aún a funciones como comunicarnos claramente, tomar decisiones, y trabajar bien con otros.“Son cualidades que van a seguir diferenciando al ser humano de los robots”, refiere.

El Covid-19 es sin duda un buen entrenamiento para aprendar a navegar en la tormenta, y a manejar el mundo de las emociones. Se vale pedir ayuda.

*Verónica García de León es periodista especializada en economía y finanzas. Le interesa explicar y analizar temas económicos con un impacto social. Estudió la especialidad en Divulgación de la Economía y ganó el premio de Periodismo Económico de la IE Business School. Fue directora editorial de Fortune en Español.

Twitter: @vgarciadeleon

Este texto es un blog de opinión. Su contenido es responsabilidad del autor y no representa necesariamente la postura de EL CEO.