12 de febrero 2022 | 5:00 am

Por Héctor Shibata y Gonzalo Soriano*

“We have this powerful lever at Google Ventures, which is to invest USD$200mm a year. This is a huge lever. It’s not all going into one place; it’s going into lots of startups and founders and entrepreneurs, all of which are levers to try and change the world in one way or another”

Bill Maris – founder and first CEO of Google Ventures

Cada año es más evidente que la combinación entre innovación y tecnologías disruptivas logra crear nuevos modelos de negocio que están dominando diferentes geografías y sectores industriales.

Un claro ejemplo es el caso de Rivian, empresa de vehículos eléctricos fundada en el 2009, que en 10 rondas de capitalización logró levantar 10,700 millones de dólares (mdd). En noviembre de 2021 se listó en el NASDAQ y a la fecha tiene un valor de capitalización de 76,000 mdd.

Este tipo de avances han hecho reaccionar a empresas como Ford (valor de capitalización de mercado aprox. 96,000 mdd y General Motors 96,000 mdd, quienes a su vez han invertido en startups con el fin de ser innovadores, competitivos y permanecer relevantes en el ecosistema empresarial.

De hecho, Ford es uno de los principales inversionistas en Rivian; ha participado en tres rondas diferentes, alcanzando montos de inversión de hasta 500 mdd en una de ellas.

Por su lado, General Motors (GM) ha invertido en empresas como Lyft, Nikola Motor Company y Cruise. Esta última es una empresa basada en San Francisco que desarrolla tecnología de vehículos autónomos y fue adquirida por GM en el 2016 por más de 1,000 mdd.

Estas grandes compañías de la industria automotriz cuentan con fondos corporativos de venture capital (CVC) que les permiten tener acceso a innovación, tecnología y modelos de negocio disruptivos.

Casos como el de Ford y General Motors son aplicables a todos los sectores industriales y es cada vez mayor el número de corporativos a nivel global que crean fondos de venture capital para invertir en startups. Por ello, es importante considerar las principales diferencias y retos que están impulsando al sector de CVC.

De acuerdo con datos de Global Corporate Venturing (GCV), a mediados del 2021 en el mundo había 1,242 corporativos invirtiendo activamente en startups, de los cuales el 27% era representado por fondos primerizos. Probablemente el nacimiento de CVC está ligado a la generación de nuevos unicornios y decacornios que en algún momento podrían desplazar a las empresas tradicionales.

El resultado de estos avances se puede ver en el número y volumen de transacciones por parte de CVC. Durante los primeros nueve meses del 2021 se llevaron a cabo más de 3,600 transacciones por un valor total de 210,000 mdd, invirtiendo principalmente en sectores como tecnología, salud y finanzas, entre otros.

Pese a haber más inversión y liquidez en el ecosistema, hay áreas de oportunidad en lo que se refiere al profesionalismo de los participantes y a la búsqueda de las personas indicadas para potenciar las inversiones. Por la misma razón, es necesario fomentar la relación entre participantes del ecosistema, como lo mencionaron Alberto Onetti de Mind the Bridge y James Mawson de GCV, en el INC Mty Corporate.

Una parte fundamental es el relacionamiento de los CVC con fondos independientes de Venture Capital y con startups. La simbiosis funciona en ambos sentidos; es decir, que haya beneficios para ambas partes.

Es importante entender la colaboración y los alcances de la misma para que los participantes no tengan falsas expectativas. Además, los corporativos necesitan trabajar en múltiples iniciativas para poder ser parte de los ecosistemas.

Las inversiones en venture capital no es la única opción de innovación y desarrollo tecnológico que tienen los corporativos. De hecho, probablemente sea la última opción y un recurso enfocado a aquellas empresas que tienen un balance sólido, robusto y pueden invertir más de 50,000-100,000 mdd de manera recurrente en los siguientes 20 años. Los grandes corporativos usan múltiples herramientas para involucrarse con startups como programas de aceleración, corporate venturing y M&A, entre otras. 

Otra consideración importante es pensar globalmente y actuar de forma local. La innovación no tiene fronteras, se puede encontrar en Silicon Valley o Tel Aviv pero también en Manila, Sao Paulo, Ciudad de México o Bangalore. Aprender sobre avances y desarrollos tecnológicos en otras partes del mundo puede ser clave para aclarar las tendencias que se llegarán a desarrollar en el panorama local y de alcance mundial.

Aquellos corporativos que inician con un CVC tienen la oportunidad de hablar con otros CVC que llevan más tiempo operando en el ecosistema para aprender de ellos. CVC como Google Ventures son un buen comparativo para que otros fondos adopten las mejores prácticas del ecosistema.

Todo CVC debe enfocarse en innovación, monitorear lo que sucede en el ecosistema y las principales tendencias. En la medida que aprenda de los demás y de sus errores podrá perfeccionar sus procesos, mejorar y tener éxito en el largo plazo.

Además, las grandes empresas deben tener la humildad de reconocer que no son los más importantes dentro del ecosistema, los emprendedores tienen mayor relevancia y por ende deben ser tratados con respeto, independientemente de la etapa de desarrollo de la startup.

“If I’m an entrepreneur, and I have a term sheet from Sequoia and Kleiner, that’s the safe choice. Google Ventures is the brave choice”.

Bill Maris – founder and first CEO of Google Ventures

* Héctor Shibata es profesor adjunto de EGADE Business School y director de inversiones y portafolio en AC Ventures Fund; Gonzalo Soriano es inversor VC. 

Este texto es una columna de opinión. Su contenido es responsabilidad del autor y no representa necesariamente la postura de EL CEO.

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