Incursionar en productos de inversión siempre es una buena decisión para apuntalar el patrimonio personal; sin embargo, esto también conlleva cumplir con obligaciones fiscales ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y, en la mayoría de los casos, quienes invierten las desconocen.
El hecho de no conocer las obligaciones fiscales no exime a los mexicanos de su cumplimiento; es por ello que una de las principales sanciones que suele imponer el SAT a los contribuyentes son las multas.
Pero, ¿por qué razones podría multarte el SAT si inviertes y cuánto tendrías qué pagar?

Invertir también es una responsabilidad: SAT
De acuerdo con el sitio oficial de la dependencia, entre las razones por las cuales puede multarte están no presentar declaraciones, no atender requerimientos de la autoridad fiscal y no inscribirse al Registro Federal de Contribuyentes (RFC), entre otras.
Si omites alguna de estas obligaciones, tendrás que pagar las siguientes multas:
- De 1,400 a 17,370 pesos por cada obligación no declarada oportunamente.
- De 14,230 a 28,490 pesos por no presentar declaraciones por internet cuando es obligatorio.
- Entre 4,480 a 13,430 pesos por no solicitar tu inscripción al Registro Federal de Contribuyentes (RFC) cuando se está obligado.
- Entre 1,400 a 30,730 por no atender requerimientos de la autoridad fiscal.
- De 4,800 a 9,590 pesos por no presentar avisos al RFC o hacerlo de forma extemporánea.
- Hasta 9,530 pesos por no citar correctamente el RFC en documentos fiscales.
Por esta razón es importante cuidar cada uno de los movimientos al invertir, así como procurar estar al pendiente del SAT, para cumplir con las obligaciones fiscales.
Inversión en México crece: BMV
Según datos de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), en 2024 se registraron más 15 millones de cuentas de inversión en el país.
No obstante, muchas de esas cuentas son catalogadas como “fantasmas”, pues no tienen recursos en su interior ni han sido utilizadas. Los mexicanos ‘se animan’ a incursionar en aplicaciones de inversiones y abrir cuentas, pero aún no confían lo suficiente en el mercado como para inyectar su capital.
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