22 de diciembre 2018 | 5:00 am

Rafael Trejo vive en Amecameca, Estado de México, un lugar famoso por sus pinos que se usan para las decorar las fiestas decembrinas. Hay personas que disfrutan de ir en familia y talar su propio árbol, pero otras que prefieren saltarse ese paso y pasar directo a la decoración. Y ahí es donde Trejo encontró su oportunidad de negocio.

El terreno donde cultiva pinos, del cual es dueño y vive, es poco accesible. Por eso Trejo pensó en llevar los árboles que él mismo planta a las casa de los compradores, con la particularidad de que estuvieran vivos, para que una vez terminadas las celebraciones puedan replantarse.

Ahora, junto a un colectivo de nueve productores integrados en Viveros Amecameca, distribuye árboles de Navidad plantados en maceta en lugares como Santa Fe, en la Ciudad de México, y Huixquilucan en el Estado de México.

Con precios de 2,000 pesos por árbol más gastos de envío, reparte el adorno de las fechas decembrinas a los domicilios y, al finalizar las fiestas, los recogen para replantarlos en las reservas ecológicas ubicadas al pie del Parque Nacional Izt-Popo.

Hemos preferido elevar los precios de nuestros productos, porque quien puede ser nuestros clientes tiene el poder adquisitivo necesario para desembolsar el costo del árbol más los gastos del flete

dijo Rafael Trejo, dueño de Viveros Amecameca.

El beneficio es alto, ya que el precio anual por el cuidado, podado y los sustratos –abono- es de 120 pesos máximo por planta, aunque, algunos de los productores lo reducen a 50 pesos por hacerlo ellos mismos. Eso significa que el precio al público de un árbol es hasta 16 veces mayor a lo que costó hacerlo crecer.

Algunas de las alcaldías donde distribuyen su producto son Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc, Benito Juárez y partes de Coyoacán y Tlalpan, donde los clientes privilegian la sustentabilidad y están dispuestos a pagar un precio mayor por un árbol vivo.

En el Mercado de Jamaica, en la CDMX, hay árboles con precios que van de los 600 a los 1,000 pesos. Mientras que en tiendas de autoservicio como Walmart, el precio por uno artificial alcanza los 500 pesos aproximadamente.

“La industria del árbol de Navidad es muy fructífera, además de ser un mercado muy amplio en donde ninguno de los productores nos competimos. Estimamos que el mercado de la Ciudad de México y sus alrededores es de 2 millones de árboles al año”, comentó Trejo.

Esta temporada, Trejo puso en renta 350 árboles en maceta, sin embargo, estiman que, dentro de cuatro años, el número crecerá a 35,000 que es el número de pinos que ya tiene plantados, pero que debe dejar crecer.

Los árboles deben esperar cuatro años para alcanzar la altura ideal para ser trasplantados en maceta, después son entregados a los usuarios que los compran, con la opción de quedárselos o devolverlos.

El vivero cuenta con tres camionetas que realizan la logística de entrega y devolución del producto.

“No nos damos abasto ni con los árboles ni con las camionetas. Esperamos que para el próximo año tengamos 600 pinos para este propósito y una camioneta extra”, dijo el emprendedor.

Al igual que esta firma, otros productores también encontraron la oportunidad en este negocio. Algunos de ellos son: Centro Piloto de Árboles de Navidad Lomas de Tepemecatl, El Pinar de la Cima, Yokol Green y Eco Parque San Pedro.

Alrededor del 85% de los pinos navideños son devueltos a Viveros Amecameca en la segunda semana de enero, el resto se queda con la persona que lo compró.

De los que regresan al vivero, el 40% permanece en sus terrenos, mientras que el 60% restante termina en las unidades de manejo ambiental, reservas ecológicas o a los bosques comunales.