30 de septiembre 2020 | 8:59 am

Royal Dutch Shell dio a conocer este miércoles sus planes para recortar entre 7,000 y 9,000 puestos de trabajo, una cifra equivalente a más del 10% de su plantilla, en el marco de la reorganización para transformar el gigante de la energía y gas en un grupo de bajas emisiones contaminantes. 

Shell, que tenía 83,000 empleados a finales de 2019, dijo que la reorganización se traducirá en un ahorro anual adicional de alrededor de entre 2,000 y 2,500 millones de dólares para 2022.

El mes pasado, la compañía lanzó una amplia revisión de su negocio con el fin de reducir los costos mientras se prepara para reestructurar sus unidades en el marco de la transición desde los combustibles fósiles a energías bajas en carbono.

Durante el segundo trimestre, Shell anotó una pérdida de 18,100 millones de dólares.

La compañía angloneerlandesa dijo que esperaba recortar entre 7,000 y 9,000 puestos de trabajo para finales de 2022, incluyendo unas 1,500 personas que han aceptado el despido voluntario este año. 

Shell también prevé un cargo por depreciación tras impuestos de entre 1,000 y 1,500 millones de dólares en su balance del tercer trimestre. 

El CEO de Shell, Ben van Beurden, señaló en una entrevista publicada en la web de la compañía que ante el impacto de la pandemia, el grupo actuó “rápidamente”, en particular reduciendo los dividendos. “La reducción de costos es esencial. Debemos ser competitivos”, con una organización más ágil y ajustándose el cinturón, dijo el ejecutivo.

“Hemos observado de cerca cómo estamos organizados y sentimos que, en muchos lugares, tenemos demasiadas capas en la empresa”, afirmó Van Beurden.

También estamos viendo los otros costos, como viajes o el recurso a proveedores de servicios. Estamos estudiando posibilidades como el trabajo a distancia (…) Pero una gran parte de nuestro ahorro será consecuencia de la reducción de nuestra plantilla,

afirmó Van Beurden.

Su rival BP anunció también este año que recortará alrededor de 10,000 puestos de trabajo dentro de los planes de su CEO Bernard Looney para expandir rápidamente su negocio de energías renovables y reducir la producción de petróleo y gas. 

La reducción de los costos es vital para las aspiraciones de Shell de entrar en el sector de las energías renovables, donde los márgenes son relativamente bajos. 

También es probable que se intensifique la competencia con las eléctricas y con petroleras rivales como BP y Total , que luchan por cuota de mercado a medida que las economías de todo el mundo se vuelven más ecológicas.

Con información de AFP y Reuters