P&G, Procter and Gamble

30 de julio 2021 | 11:08 am

Procter & Gamble (P&G) superó las expectativas de ganancias y ventas en el segundo trimestre del año, a pesar de la alta base de comparación registrada en 2020 por las compras de pánico durante la pandemia.

La empresa de bienes de consumo detrás de marcas como Gillette y Downy reportó que las ventas orgánicas —que eliminan el impacto de aspectos como adquisiciones y fluctuaciones cambiarias— crecieron 4% en el trimestre que terminó en junio, superando el 3% estimado por analistas. 

De acuerdo con Bloomberg, el crecimiento fue más rápido de lo esperado en los segmentos de limpieza, cuidado de la salud y cuidado del hogar.

Las ganancias de P&G en el periodo fueron de 2,900 millones de dólares o 1.13 dólares por acción, por encima de los 1.08 proyectados por analistas encuestados por Refinitiv.

Tras la publicación de su reporte financiero sus acciones subieron en Wall Street, a las 10:26 a.m. (hora de Ciudad de México) sus papeles suben 3%, a 143.70 dólares, de acuerdo con datos de Investing.com.

Sin embargo, la compañía prevé una desaceleración en el crecimiento orgánico de ventas a entre 2% y 4% en el año fiscal actual, que comenzó en julio. En comparación, el avance del año anterior fue de 6%.

La desaceleración vendrá acompañada de mayores gastos después de impuestos, que ascenderán a 1,900 millones de dólares, por fletes y materiales como pulpa y resinas. 

P&G no ha sido la única compañía en advertir mayores costos de materia prima,  empresas como Colgate-Palmolive y Unilever también apuntaron a este incremento.

Sin embargo, el CEO saliente de la empresa, David Taylor, se mostró confiado en lidiar con la situación, “nuestra organización está a la altura de la tarea de lidiar con la inflación de las materias primas (…) Todo el mundo está experimentando estos aumentos de costes, por lo que se reduce a quién puede desempeñarse mejor y tiene la cartera más sólida”, expresó en declaraciones recogidas por Bloomberg.

La compañía anunció el jueves que Taylor dejará el cargo de CEO en noviembre para convertirse en presidente ejecutivo, con lo que pasará la estafeta a Jon Moller, actual COO de P&G.