
Pemex prioriza Dos Bocas y Tula mientras el mantenimiento de sus refinerías enfrenta rezagos
La falta de mantenimiento a las instalaciones pertenecientes al Sistema Nacional de Refinación, provoca mayores paro y fallas que conllevan un impacto financiero en Pemex.
La apuesta de Petróleos Mexicanos (Pemex) por ampliar su capacidad de refinación mediante la construcción de la refinería Olmeca, ubicada en Dos Bocas, Tabasco, y la instalación de una coquizadora en Tula provocó una reducción en el mantenimiento para el resto de las instalaciones, lo que impactó en el desempeño del Sistema Nacional de Refinación (SNR).
A lo largo del gobierno de Enrique Peña Nieto se dejó de invertir en el mantenimiento de las instalaciones del SNR debido a que la política era reducir el procesamiento de crudo y apostar por otro tipo de proyectos. Pero, con la llegada de Andrés Manuel López Obrador, y el objetivo de incrementar la producción, se apostó una vez más por mejorar las instalaciones.
Sin embargo, durante los últimos años de gobierno de AMLO se tuvo que incrementar la inversión realizada en la refinería de Dos Bocas y a la planta coquizadora de Tula, ante la falta de recursos, una vez más se dejó de dar el mantenimiento adecuado al SNR.
El Observatorio Ciudadano de la Energía señaló que la falta de recursos y de planeación para realizar mantenimiento preventivo y programar paros mayores tuvo consecuencias sobre la operación de las instalaciones, entre ellas un aumento de accidentes, interrupciones no programadas, pérdidas de producción y mayores costos por barril de crudo procesado.
Durante 2018, el índice de paros no programados se ubicaba en 15.2% y gracias a la inversión inicial impulsada en el gobierno de AMLO hubo una reducción anual hasta alcanzar 7.0% en 2022, sin embargo, a partir de 2023 volvió a subir a 10.9%.

Más paros y mayores costos operativos para Pemex
El Observatorio Ciudadano de la Energía detalló que la falta de mantenimiento preventivo y de planeación para realizar paros programados puede afectar la continuidad operativa de las instalaciones, lo que también deriva en un incremento en los costos de operación por barril procesado.
Durante el sexenio de AMLO, las pérdidas financieras de Pemex Transformación Industrial (TRI) habrían ascendido a 1.40 billones de pesos, es decir, el 80% de las pérdidas netas acumuladas de Pemex para el mismo periodo.
Ante este panorama, la organización civil apuntó la necesidad de restablecer los programas de mantenimiento preventivo de los equipos críticos y programar oportunamente los paros para realizar trabajos mayores.
Añadió que estos trabajos se pueden realizar con personal de la propia empresa o mediante contrataciones con compañías de experiencia reconocida, seleccionadas a través de licitaciones abiertas.
Para Pemex, el desafío consiste en equilibrar la inversión en nueva capacidad de refinación con los recursos necesarios para mantener operativas las instalaciones existentes. La eficacia de esa estrategia dependerá no solo de la infraestructura construida, sino también de la continuidad de las operaciones, los rendimientos de combustibles y los costos que implica procesar cada barril.
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